Transgénicos

La Argentina en el podio

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Nuestro país es el segundo en el mundo en el empleo de la nueva tecnología: se sembraron en la campaña anterior 17,1 millones de hectáreas, un 6% más que en 2004.

La demanda ha generado aumentos anuales de dos dígitos en la adopción de cultivos transgénicos desde que comenzaron a comercializarse hace una década. En 2005, se agregaron otros cuatro países y un cuarto de millón de nuevos productores, como parte del aumento del 11% en el área global.

Así lo indica un informe dado a conocer en la sede de Argenbio, en Buenos Aires, y elaborado por Clive James, director y fundador del Servicio Internacional para las Adquisiciones de las Aplicaciones Agronbiotecnológicas (ISAAA).

Desde su comercialización inicial, en 1996, el área global de cultivos transgénicos aumentó más de cincuenta veces su superficie inicial, pasando de 1,7 millones de hectáreas en seis países a 90 millones de hectáreas en 21 países en 2005. Además, el hecho de que 8,5 millones de agricultores sembraron cultivos transgénicos en 2005 marca un hito importante --afirma--, ya que se alcanzaron 400 millones de hectáreas acumuladas.

La soja tolerante a herbicida continúa siendo el cultivo más adoptado, pues representa el 60% del área global. Las variedades con rasgos apilados son cada vez más populares y constituyen el 10% del área global.

"Productores desde Estados Unidos hasta Irán y de cinco países de la UE demuestran su confianza en los cultivos transgénicos, como lo indica su alta tasa de adopción, que no tiene precedentes", señaló James. "El continuo aumento de la cantidad de países que los siembran es una clara evidencia de los importantes beneficios económicos, ambientales y sociales asociados a los cultivos transgénicos", sostuvo.

En 2005, Irán sembró por primera vez arroz transgénico, cultivo que alimenta a una enorme parte de la población mundial. La República Checa cultivó por primera vez maíz Bt, elevando a cinco la cantidad de países de la UE que siembran cultivos transgénicos. A España, Alemania y la República Checa se sumaron Francia y Portugal, que volvieron a cultivar maíz transgénico después de una interrupción de cuatro y cinco años, respectivamente. Esto podría significar una tendencia importante en la UE.

Catorce de los 21 países que sembraron cultivos transgénicos alcanzaron la categoría de megaproductores, al cultivar 50.000 hectáreas o más en 2005. Entre estos países se encuentran Estados Unidos, la Argentina, Brasil, Canadá, China, Paraguay, India, Sudáfrica, Uruguay, Australia, Méjico, Rumania, Filipinas y España.

La Argentina se mantuvo en el segundo lugar en la producción mundial de cultivos transgénicos, al sembrar el 19% de la superficie global. Del total de 17,1 millones de hectáreas de cultivos transgénicos sembradas en el país, 15,4 millones correspondieron a soja transgénica, lo que representa casi la totalidad de la soja. Si bien el área de cultivo de maíz disminuyó en la Argentina en 2005, la adopción del maíz transgénico aumentó un 10%, alcanzando al 65% de la superficie de ese cultivo.

Brasil experimentó un crecimiento importante, aumentando la superficie de soja transgénica al 88% del total del cultivo, con una superficie de 9,4 millones de hectáreas en 2005. La India mostró el mayor crecimiento en proporción, de casi el triple, al sembrar 1,3 millones de

hectáreas de algodón Bt en 2005, en comparación con las 500.000 hectáreas de 2004.

Cuando se inició el cultivo comercial de transgénicos, los críticos sugirieron que la tecnología no resultaría valiosa para los países en desarrollo. Sin embargo, actualmente los agricultores de escasos recursos de estos países constituyen el 90% de los 8,5 millones de productores que se benefician de esta tecnología, mientras que los países en desarrollo representan más de un tercio del área global de cultivos transgénicos, se indicó.

"Los cultivos transgénicos aumentaron los ingresos de 7,7 millones de agricultores de escasos recursos en China, India, Sudáfrica, Filipinas y otros siete países en desarrollo, lo que los ayudó aliviar su pobreza", señaló James.

"El aumento de la comercialización del arroz transgénico, un alimento básico para 1.300 millones de pobres y 850 millones de personas con malnutrición, puede extender este esfuerzo. El arroz transgénico podría representar una importante contribución a la formidable meta de desarrollo del Milenio de la ONU: reducir la pobreza, el hambre y la desnutrición en un 50% para el 2015", dijo.

James indicó que el futuro parece prometedor, ya que se espera que los niveles de adopción continúen aumentando en la próxima década. "Pienso, con optimismo y a la vez con cautela, que el crecimiento estelar observado en la primera década de comercialización no sólo continuará, sino que será superado en la segunda década", dijo.

"Se espera que la cantidad de países y de agricultores que siembran cultivos transgénicos crezca, en especial en los países en desarrollo. Y también se espera que empiecen a estar disponibles los cultivos transgénicos de segunda generación", agregó.

Según el informe, otros indicadores de que el crecimiento continuará incluyen la expectativa de que China adopte a corto plazo el arroz transgénico, que haya alimentos transgénicos más nutritivos para el consumo humano y animal y la introducción prevista de productos agrícolas nuevos como fuente renovable de energía para una producción de biocombustibles más sostenible y accesible. ISAAA proyecta que el valor global del mercado aumentará de 5.250 millones de dólares en 2005 a 5.500 millones en 2006.

Fuente: La Nueva Provincia

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