Durante la reunión, como era de esperar, se pidió la eliminación de “todo tipo de restricciones a la comercialización interna y externa” de trigo y maíz.
El Foro de la Cadena Agroindustrial Argentina hizo público ayer, en el marco de su jornada anual desarrollada en el salón auditorio Juan Pablo II de la Universidad Católica Argentina, en Buenos Aires, un documento en donde se realiza un inventario de la situación de la infraestructura del transporte de carga en el país, analizando los modos vial, ferroviario y fluvial-marítimo.
El documento promueve una propuesta de solución para el transporte vial, contenida en el proyecto denominado Programa de Modernización de la Infraestructura del Transporte Terrestre (Promitt) con estado parlamentario, al que se le han incorporado las necesidades propias del sector agroindustrial.
Esa iniciativa, concretamente, propone un ambicioso programa de gran escala y largo plazo para integrar el territorio de una manera descentralizada mediante una red de autopistas de más de 13 mil kilómetros, libre de peaje, que una “todo con todo” para interconectar las distintas zonas del país.
Las obras de esa red de autopistas, destaca el documento, se realizarán con inversión privada de riesgo, sin aportes ni avales financieros del Estado.
El recupero de la inversión se producirá a través de una tasa a percibir por litro de combustible vendido, pagadera a partir de la finalización y habilitación de cada tramo de autopista. La propuesta del Foro, además, propone iniciativas vinculadas a las vías navegables y los puertos, y la rehabilitación de los trenes sobre la base de un Plan Maestro Ferroviario.
LA APERTURA. El presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Ernesto Crinigan, al abrir la Séptima Jornada del Foro de la Cadena Agroindustrial, señaló que la producción agrícola es un “pilar fundamental” de la Argentina y, según precisó, la demanda de los bienes agroindustriales “crecerá exponencialmente” por lo que la producción requerirá una mayor logística para su desplazamiento.
Construir una red de autopistas, además, no sólo permitirá mejorar el transporte de los productos agroindustriales, sino evitar que la Argentina “tenga uno de los más altos índices de muertes por accidentes de tránsito”.
Crinigan, por otro lado y como era previsible, reclamó al Gobierno nacional la eliminación de “todo tipo de restricciones a la comercialización interna y externa” de trigo y maíz, y aseguró que si se eliminan las retenciones el campo “responderá con más inversión, más trabajo, más cosechas y más impuestos”.
También enfatizó la necesidad de mejorar la producción de energía y el transporte. La producción argentina “se ha más que triplicado” desde inicios de los ’90, pero la generación de energía e infraestructura básica en caminos y medios de transporte “ha crecido muy escasamente”.
“Estamos ante una verdadera amenaza que puede neutralizar el esfuerzo productivo por carencia de una logística adecuada. Las soluciones deben ser encaradas ya porque este tipo de infraestructura no se arma de un año para el otro, y hemos perdido demasiado tiempo”, opinó.
El presidente de la Bolsa de Cereales dijo que “estamos apoyando una propuesta concreta para desarrollar una red de autopistas inteligentes, a riesgo privado, sin afectar el presupuesto público, y libres de peajes, financiado por un impuesto a los combustibles que será ampliamente compensado por el ahorro en los gastos de transporte con lo que se beneficia la carga, y con la baja del impuesto actual sobre los mismos, que será eliminado en forma gradual”.
Respecto de la energía, manifestó que “es lamentable que nuestro país no pueda optimizar sus índices de crecimiento porque sus actividades productivas tengan que sufrir cortes de energía eléctrica que obligan a parar los procesos, o porque escasean los combustibles en los momentos de cosecha”.
Respecto de la producción de trigo y maíz, Crinigan evaluó que “nuestro país nunca ha tenido problemas, aun con cosechas mucho menores a las que, clima mediante, se obtendrán este año. La incidencia de ambos es probadamente insuficiente para provocar un alza en sus precios superior a la que se ha registrado con el modelo utilizado en los últimos años”.
EL MODO DE GESTIÓN. La Argentina tiene muchas iniciativas y pocas terminativas dijo, con ironía, Guillermo Laura, el presidente de la Fundación Metas Siglo XXI, encargado de explicar en detalle el modo de gestión propuesto para construir en diez años los más de 13 mil kilómetros de autopistas inteligentes y, en verdad, expuso argumentos contundentes, mientras dio las razones por las cuales, según él, hay sectores que se oponen.
“Hacer carreteras es la cosa más simple que hay” y los insumos que se necesitan para hacerlas “son excedentarios”. Por eso, según Laura, hacer las autopistas “es muy fácil y se puede empezar ya”.
La razón por las que no se construyen, observó, es porque “la plata de las carreteras se la damos al Estado en forma adelantada, con la genérica promesa de que se van a hacer caminos, y no se hace nada”.
La solución está en el modo de gestión que consiste en construir, operar y transferir. El Estado le entrega la responsabilidad de la construcción a un operador único que está obligado a su terminación o terminativa, como prefiere decir Laura. El contratista, a su vez, cobra al final de la obra, porque si lo hace mes a mes “se le termina el interés”. El recupero de la inversión, una vez terminada la obra, puede recién trasladarse al usuario.
Laura destacó entre los ejemplos exitosos de este modo de gestión el caso de la Autopista Panamericana que se terminó seis meses antes de lo previsto. La razón: el negocio del contratista es terminar antes para cobrar antes, y ese es el gran estímulo.
Construir primero y cobrar después es de “una eficacia extraordinaria”, subrayó Laura, pero para que sea posible es necesario crear un flujo de dinero seguro para que el inversor tenga la seguridad de que efectivamente va a cobrar.
El modo de gestión propuesto plantea la creación del peaje indirecto, es decir una tasa sobre el combustible que se cobra después de finalizada la obra y presenta la ventaja de que va directo al prestador del servicio ya que no ingresa a ningún circuito estatal. Esto, además, “evita un problema crónico de la Argentina: el desvío de fondos”, destacó Laura.
El Estado recauda anualmente 4.000 millones de dólares por año en concepto de impuesto a los combustibles y con ese dinero, comparó Laura, se pueden construir 2.000 kilómetros de autopistas nuevas por lo que en diez años se podrían hacer 20.000 kilómetros. “Pero en diez años no hemos podido terminar los 400 kilómetros de autopista entre Rosario y Córdoba”, subrayó.
Pagar después y no antes “atenta contra la caja política” y “evita las renegociaciones que siempre son una posibilidad de corrupción” y quizás por eso este modo de gestión no sea tan utilizado.
Rodríguez Saá habló de autopistas, criticó a Cristina e hizo proselitismo
Subido al tren del proselitismo, el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, participó ayer de la 7ª Jornada del Foro de la Cadena Agroindustrial y expuso sobre las autopistas construidas en su provincia, para muchos un ejemplo de lo que debería hacerse en otros lugares del país.
Rodríguez Saá, sin embargo, habló poco, muy poco, del tema para el que fue invitado y ocupó la mayor parte del tiempo en alabar su gestión y la de su hermano Adolfo, los únicos que han gobernado la provincia cuyana desde el retorno a la democracia en 1983.
Criticó a la presidenta Cristina Kirchner, a quien nunca aludió por su nombre y ni por su cargo, y negó que haya un modelo nacional a seguir porque “modelo es algo que es ejemplo” y en la Nación “no hay ningún ejemplo y menos de gestión”, disparó.
“Si alguno de ustedes pasa por la Casa Rosada les pidió a quienes estaban en el auditorio, por favor, avísenle a la señora que San Luis también está en la Argentina”, dijo el mandatario puntano al referirse al ninguneo al que la Nación, según su visión, somete a su provincia.
Comparó a San Luis en donde, según remarcó, en 2011 el 95% de la población tendrá cloacas y hoy Wi-Fi es libre y gratuito en toda la provincia con lo que sucede en el conurbano bonaerense y le pidió a Daniel Scioli que “deje de ser el delegado del Gobierno nacional” para “asumir como gobernador”.
Para criticar lo que sucede en el Congreso de la Nación, en tanto, Rodríguez Saá recordó al “Mono” Gatica, el célebre boxeador puntano de mediados del siglo pasado. “Ahora el boxeo de los miércoles es en la Cámara de Diputados”, dijo al hacer alusión al golpe que le aplicó la diputada Graciela Camaño a su par Carlos Kunkel. “Esto es sólo para tapar las especulaciones por los sobornos en el tema del Presupuesto”, opinó.
Finalmente, Rodríguez Saá vaticinó que le ganará a Eduardo Duhalde la interna del Peronismo Federal y después la general al kirchnerismo, al tiempo que negó que su gestión sea una forma de feudalismo o caudillismo. “Yo fui elegido por la amplia mayoría de los ciudadanos de mi provincia en forma absolutamente democrática”, subrayó.
Fuente: El Diario - Danilo Lima