En el medio del paro del campo se coló la polémica por la recreación de una Junta de Granos, que regule aún más el mercado.
En realidad, el que la tiró a escena fue el propio gobierno que ya en la previa del paro agitó ese fantasma que le eriza la piel a los cerealistas: el gobierno haciéndose cargo de las ventas al exterior de cereales y operando el comercio interno.
“Al sistema de comercialización de granos en la Argentina lo que le falta es la pata del Estado como operador en el mercado. Volver a un modelo de Agencia Federal de Granos, o de Junta Nacional de Granos, un espacio integrado por la Bolsas de Comercio, el Estado, las cooperativas, que puedan garantizarle al productor la operación en el mercado”, dijo el ministro de Agricultura, Julián Domínguez.
“Los países que comercializan con la Argentina dicen que sería bueno que los negocios los podamos hacer de Estado a Estado, para que la renta de la intermediación quede justamente en sus manos. La dinámica, el nuevo perfil de la comercialización internacional de granos, está requiriendo una participación más activa y puntualizada del Estado.En la Argentina, lo que hizo el liberalismo es demoler todas las estructuras de comercialización de granos y cereales”, agregó, aunque reconoció que es un tema que tiene que debatir el Congreso, donde el oficialismo ya no es mayoría.
Entidades como Federación Agraria, tradicionalmente pro-intervencionistas, recogieron el guante y salieron a responder que no verían mal una reedición aggiornada de la Junta, pero que “no quieren la intervención a lo Moreno”, sino que, su titular Eduardo Buzzi, habló de una “intervención virtuosa” que garantice que los productores obtengan un buen precio Pero en algo hay coincidencia entre las partes: el sector privado (Bolsas, productores, cooperativas) tienen que participar.
Previo al paro agropecuario contra la política triguera, que ayer en su segundo día de alto cese en la comercialización, y que hoy tendrá su punto fuerte con el acto de la Mesa de Enlace en Bahía Blanca, punto biz dialogó con el presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario sobre este tema y las salidas que hay para el mercado de trigo.
¿Cuál es la salida para las dificultades en la comercialización de trigo? No hay que innovar mucho. El ejemplo claro y concreto está en el mercado de la soja, que sufre menores intervenciones estatales. Más libertad y más mercado es lo que se necesita. Mas allá de algunas distorsiones, ha sido un mercado líquido durante todo el año, y desde diciembre suele estar sobrepagado. Pese a que existen los ROE, al no estar esa restricción especial de habilitarlos en cuotas y direccionarlos por empresa, como pasa en el trigo, hay libre competencia y los precios son buenos para toda la cadena. La verdad es que lo que se está haciendo con el productor de trigo y maíz no es el mejor camino para aumentar la producción y estabilizar los precios. El productor hoy está resignando entre u$s 50 o u$s 70 la tonelada de trigo y alrededor de u$s 30 el maíz.
Los molineros dicen que ellos están pagando el Fas teórico
Los molinos hoy están comprando de a 500.000 toneladas por mes en un mercado con 16 M de toneladas ofrecidas, con una autorización de exportar de 7 M, con lo cual están en un mercado sobre ofertado. Este sistema es inadmisible. El Estado piensa que con eso va a solucionar los problemas de producción y comercialización. Pero con esta política de subsidio para que la harina este suficientemente barata y el pan este a $2,5, la realidad indica que hoy está entre $7 y $9.
¿Ve que puede llegar a haber medidas del gobierno para el campo que sean de trascendencia? En el último tiempo declaraciones de Domínguez llamaron la atención, por ejemplo cuando volvió a hablar del tema de Junta de Granos.
Si hablamos de Junta tal como se conoció en Argentina sería un error del Estado. Tal vez se haya justificado en su momento la Junta cuando otros países tenían organismos estatales de compra. Hoy, donde las ultimas Juntas fueron liquidadas como en Australia y Canadá, insistir en tener una Junta Nacional de Granos como la que tuvimos es ir en contra la tendencia mundial. Yo escuché a Eduardo Buzzi sobre el tema, y el no piensa en aquella Junta, sino en un organismo de asesoramiento al Ministerio de Agricultura desde lo privado, como para que el Ministerio tome resoluciones con consulta previa a un organismo que lo vaya asesorando. Yo creo que hasta ahí es lógico.
Estamos hablando, por ejemplo, de cuándo el gobierno acusa de evasión a las exportadores por las triangulaciones, cuando se trata de una práctica usual y legal en el comercio exterior.
Sería bueno que el gobierno tenga un asesoramiento directo como para enriquecer el análisis previo a la toma de decisiones. Creo que también el Estado argentino debiera tener un organismo como tiene Brasil, por ejemplo, de apoyo para el pequeño productor, para el que tiene una estructura familiar del negocio. En el mundo los productores agrícolas y ganaderos son un sector estratégico, no desatendido, incluso en las economías más liberales. Allí esta por sobre todo el productor pequeño, porque lo cuidan para que no desaparezca por su importancia social para las economías.
¿Que haya un ente asesor podría mostrarle al gobierno el impacto negativo que tiene la regulación de exportaciones que sufren la soja y los aceites?
Creo que sí, es importante el diálogo y el enriquecimiento mutuo. El mercado de la soja está bien, pese a que los ROE dificultan la tarea del exportador. Es que cuando los exportadores declaran las ventas, tienen que declarar el comprador y destino, y eso no lo pueden cambiar. Y en el comercio internacional de granos es normal el cambio de destino cuando el buque ya salió y está en tránsito porque apareció un mejor mercado como destino. Y los contratos, que son entre particulares, no se pueden anular. Hacerse cargo de la incertidumbre que significan los cupos para exportar son gastos extra que el exportador asume, pero después traslada al resto de la cadena.
Autor: Mariano Galíndez - Punto Biz.