Intento de acuerdo

Julio De Vido se verá con segundas líneas de la Federación Agraria

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El ministro se verá con las segundas líneas de Federación Agraria. Tiene una propuesta para tres de sus reclamos: una nueva ley de arrendamientos, ampliación de las compensaciones para pequeños chacareros y la Subsecretaría de Desarrollo Rural.

El Gobierno activó gestiones secretas con Federación Agraria, una de las cuatro entidades del campo, para reencauzar la negociación y levantar el lock out del sector. Las tratativas dependen del ministro de Planificación, Julio De Vido, quien se encontraría esta semana, una vez vuelto de Roma, con segundas líneas de la FA.

La gestión tienta a los ruralistas con tres puntos que forman el núcleo de su reclamo: la discusión de una nueva ley de arrendamientos, ampliación de las compensaciones para pequeños chacareros y ubicar a un hombre de la entidad al frente de la Subsecretaría de Desarrollo Rural. Todavía no tiene el visto bueno del ex presidente Néstor Kirchner, que permanece muy molesto con el líder de la entidad, Eduardo Buzzi.

Desde Italia, donde se encontraba junto a la presidenta Cristina Fernández, De Vido ensayó su primera intervención en el conflicto agrario a través de un puente con Federación Agraria. Esta organización es la que sostiene en los hechos el lock out agropecuario. El Gobierno apuesta a profundizar las diferencias históricas que la separan de Sociedad Rural y CRA.

Según pudo saber Crítica de la Argentina, las conversaciones llegaron a convenir un encuentro entre segundas líneas de Federación y el ministro. La agenda incluye la discusión de una nueva ley de arrendamientos, que elevaría los contratos de alquiler de los campos desde los actuales dos a cinco años.

En segundo lugar, ampliar los mecanismos de compensación a pequeños productores, que se trataría sobre una propuesta ya elevada por la entidad. Y el postre sería entregarles el control de la Subsecretaría de Desarrollo Rural. La dependencia está creada pero permanece en veremos. Hace dos meses, el candidato era el chaqueño Enrique Lovey. Ahora tiene competencia. El hombre de Federación Agraria para ocupar la dependencia es el misionero Enrique Peczak.

Los puntos de la agenda forman parte de los reclamos históricos de los liderados por Buzzi. Y son los que más encajan en el discurso oficial. Según fuentes ruralistas, De Vido tuvo un primer intento de acercamiento durante el segundo lock out. Pero se frustró rápidamente por la vuelta al conflicto.

Las gestiones no tienen, al menos hasta anoche, el visto bueno del ex presidente Néstor Kirchner. En la cabeza del ex jefe de Estado todavía resuenan las durísimas críticas que le disparó Eduardo Buzzi en el acto del 25 en Rosario.

En el entorno de De Vido se ilusionan con ganarse el mérito de ponerle fin a un conflicto que hasta ahora estuvo liderado por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, con resultados nulos. En las entidades, sin embargo, rescatan el rol de Fernández y fuera de micrófonos disparan contra Kirchner.

Hace semanas que los ruralistas intentan abrir alguna instancia de negociación. Lejos de los discursos incendiarios pronunciados en los piquetes, los dirigentes admitían por lo bajo que no veían un horizonte político de resolución. En los últimos días, ensayaron varios mediadores. Intentaron con el senador Carlos Reutemann, insistieron con el cardenal Jorge Bergoglio. Ninguno funcionó.

Para alejarse de la acusación de golpistas, los dirigentes se mostraron en una vía institucional de plantear su reclamo. Los presidentes de FA, Sociedad Rural y CRA y un dirigente de Coninagro fueron recibidos por el defensor del Pueblo, Eduardo Mondino. El funcionario les prometió "hacer todo lo posible para canalizar el reclamo del campo".

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