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Jakimchuk preocupado para avanzar en la solución al problema de la mosca de la fruta en la región

Actualidad
Uno de los problemas más graves de la citricultura del NEA es la presencia de las «moscas de los frutos», principalmente la "mosca del Mediterráneo", y en segundo lugar la "mosca Sudamericana".

La importancia de las moscas de las frutas radica no solamente en el daño directo que producen (destrucción de los frutos), sino también en los problemas que ocasionan en la comercialización, por tratarse de plagas cuarentenarias.

La pérdida estimada para esta campaña pasada sobre naranja en planta ha superado el 15%, verdaderamente un flagelo que no podemos descuidar, máxime frente a los esfuerzos del Estado en mejorar la competitividad y donde ha volcado fondos para fortalecer la cadena productiva.

Como si esto fuera poco, ya hay presencia de fruta con problemas de la mosca en las variedades tempranas de mandarinas para esta próxima compaña 2015/2016, variedades que tienen fundamentalmente como destino los mercados externos.

La mosca de los frutos, está presente en toda la región litoral, no obstante, es en la provincia de Entre Ríos y el NE de la provincia de Corrientes donde se registran las poblaciones más altas. Esto se debe a las condiciones climáticas adecuadas para su desarrollo y al gran número de hospederos presentes, tanto cultivados como silvestres. Si los inviernos son suaves, la multiplicación no se interrumpe, dado que la mosca siempre encuentra hospederos disponibles. En años normales, las variedades más afectadas son las naranjas de verano (Valencia Late) y las mandarinas tempranas (Satsumas). Generalmente las poblaciones comienzan a incrementarse en setiembre-octubre, y continúan creciendo hasta marzo-abril, disminuyendo luego durante los meses de invierno.

Debido a las condiciones climáticas que se suscitaron en el invierno y primavera 2014, sumadas a las altas temperaturas y cantidad de lluvias del verano 2014/15, existió un incremento substancial de la población de mosca en la región citrícola del NEA, sobre todo iniciado el año 2015. Esto derivó en un nivel de afectación de fruta en planta, muy superior a lo normal, ocasionando gravísimas pérdidas de producción y complicaciones en la comercialización.

El contexto en que se dio esta situación de incremento de la plaga, coincidió con un año de alta producción de naranjas tardías, Valencia Late, que estimula a los productores a diferir una cosecha normal de noviembre y diciembre hacia enero, febrero e inclusive marzo de 2015, los objetivos son descomprimir la sobreoferta de los últimos meses del año y aprovechar una recuperación de precios que se da en los últimos meses de verano. Es sabido que no existe infraestructura suficiente para resguardar la fruta en cámaras frigoríficas, lo que impulsa al productor a mantener la producción en planta, quedando expuesta a este tipo de situaciones adversas.

En situaciones como estas se magnifican los problemas estructurales en el control de esta gravísima plaga, a considerar:

Control desuniforme por parte del productor:

Existen productores que con el tiempo, han conseguido ajustar sus procedimientos para el control de mosca, entre ellas se destacan, definición y seguimiento de rangos poblacionales (umbrales de daño), eliminación de frutas de suelo caídas por efecto de la mosca, controles químicos en cultivos y cortinas, colocación de trampas para seguimientos de población.

Por otro lado existen productores que no tiene un modela ajustado para el control, realizando los tratamientos, de manera deficiente, en los momentos de la aparición de fruta en el piso, hecho que indica que se ha iniciado tarde con las medidas de prevención.

En el modelo citrícola actual, son pocos los productores que no realizan ningún tipo de tratamiento para control de mosca de los frutos, pero estos pocos, sumados a las explotaciones abandonadas o en vía de abandono, generan focos propicios para que la plaga encuentre sitios de propagación óptimos y así agravar la negativa influencia de la mosca en la citricultura.

Deficiencias en el programa de erradicación de mosca de los frutos (PROCEM-NEA):

En este tema se debe mencionar dos ejes complejos, que han originado la mala implementación de un programa muy bueno y reconocido mundialmente.

Por un lado las desviaciones de la implementación del programa, ocasionaron una empatía hacia el mismo por parte de algunos productores, inicialmente se planteó que los tratamientos se realizarían con equipos pulverizadores terrestres, siendo el estado quien aportaría las herramientas y el producto químico (FLIPPER), haciéndose cargo el productor de los costos operativos. Otro punto importante fue basar los tratamientos en los indicadores poblacionales de mosca, que según estimaciones indicaban serían 7 (siete) por temporada. Luego de realizar una evaluación se consideró la implementación de controles aéreos para cubrir de mejor manera la superficie citrícola completa, y se redujeron a 3 (tres) los tratamientos. Esto sería suficiente en años benignos (malas condiciones climáticas para la plaga). Al momento de realizarse surgió el inconveniente de que muchos productores (la mayoría) no asumió el costo del avión, ocasionando graves problemas de financiamiento.

Motivado por lo anterior, el PROCEM-NEA , las autoridades Provinciales de Entre Ríos y las organizaciones de productores, preocupados por la falta compromiso, modificaron la operatoria, consensuando organizar a los productores en grupos regionales, quienes se encargarían del costo operativo y según el caso se realizarían tratamientos aéreos, terrestres o combinados. Se resalta que aquellos grupos que se pudieron organizar tuvieron un éxito importante en el control, manteniendo niveles poblacionales bajos. Cabe aclarar que dentro de aquellos productores que no se organizaron, existen quienes asumieron su propia metodología de control, pero los resultados fueron dispares, alcanzando algunos excelentes niveles de control y otros que el resultado fue insatisfactorio, por otro lado siguieron existiendo lotes abandonados, nichos de la plaga y productores que no realizaron controles.

En años como el de la presente campaña, este dispar control, causa la ineficacia de cualquier tipo de tratamiento, ocasionando pérdidas graves en la producción e incrementos de costos muy altos en aquellos productores que intentan fortalecer una citricultura ordenada y asumen la acción individual de cuidar sus establecimientos.

Alternativas observadas:

Desde el sector son muchas las voces que demandan mayor control sobre aquellos productores y fincas que no realizan control o el que aplican es insuficiente, para poder alcanzar el éxito en la lucha contra la plaga. Estos productores ven al estado como el socio estratégico para alcanzar este objetivo. En espacios de discusión y debate se ha llegado a manifestar la necesidad de crear fondos especiales para el control de mosca de los frutos, cuyo financiamiento debería estar a cargo del productor a través de una tasa o impuesto creado para este fin, a partir de donde se podrían realizar las curas aéreas de manera que se cubra la totalidad de la superficie citrícola entrerriana, sin ocasionar problemas financiero a los planes de tratamientos.

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