Autoridades ambientales de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y representantes del gobierno nacional firmaron una carta de intención para aplicar un modelo de desarrollo sostenible en las islas del Delta del Paraná.
"Se trata de un avance importante para empezar a pensar en un modelo que ponga el foco en la preservación y la conservación del medio ambiente por encima del desarrollo descontrolado de la actividad ganadera", consideró el secretario de Medio Ambiente de Santa Fe, César Mackler. El acuerdo será puesto ahora a consideración de los gobernadores Hermes Binner, Daniel Scioli y Sergio Urribarri.
"Nos parece importante este avance que significa empezar a hablar de la problemática de fondo y dejar de hablar solamente de las quemas como un hecho aislado", destacó Mackler. El funcionario recordó que "el humo producido por la quema de pastizales es una de las consecuencias y no la verdadera causa de esta problemática".
El acta acuerdo es el resultado de las dos jornadas de trabajo que tuvieron lugar en un hotel de Victoria, en el marco del taller gubernamental Desarrollo Sostenible en el Delta del Paraná, convocado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, en el que participaron, además, expertos y representantes de ONG’s ambientalistas de las tres provincias.
Puntos del acuerdo
Entre los considerandos del acuerdo firmado en Victoria se destaca que "el Delta del Paraná es un extenso mosaico de humedales y paisajes singulares que alberga una rica diversidad biológica, cumple múltiples y críticas funciones en materias de recarga y descarga de acuíferos, el control de inundaciones, la retención de sedimentos y nutrientes, la estabilización de costas, la protección contra la erosión y la regulación del clima, proveyendo una extensa lista de bienes y servicios al hombre, en particular, a aquellos que realizan actividades productivas e imprescindibles para la subsistencia en la región desde hace más de dos siglos".
El texto añade que, por su localización geográfica adyacente al corredor de desarrollo e intervención antrópica más consolidado del país, "resulta un área de particular interés, en consonancia con los procesos de cambios en el uso del suelo, como resultado de la expansión de las fronteras agrícolas y urbanas, y la creciente contaminación de los cursos y fuentes de agua con origen en las actividades que se desarrollan desde la interfase continental".
Como área de confluencia del drenaje de la Cuenca del Plata, "el Delta del Paraná es impactado por las prácticas insostenibles que se desarrollan aguas arriba, aun aquellas que lo hacen más allá de los límites de nuestro país. En orden al bien común dice el documento, el Delta del Paraná debe constituir un claro ejemplo de intervención proactiva y orientadora del Estado, ajustada a logros de conservación y desarrollo sostenible, basada en una trama político-institucional que reconozca la construcción de consensos desde la diversidad de perspectivas".
Además de comprometerse a destinar los mayores esfuerzos para "proteger, conservar y aprovechar en forma sostenible los componentes de la diversidad biológica y los recursos naturales en el área", el acuerdo suscripto por las autoridades ambientales menciona el compromiso de "encontrar soluciones viables y efectivas a la problemática vinculada a los incendios que recurrentemente afectan diferentes zonas del Delta del Paraná, en tanto se desarrollan sobre un humedal caracterizado por su fragilidad ambiental".
El futuro del área
Consultado sobre el alcance del acuerdo, Mackler dijo que seguramente podrán existir actividades productivas en la zona de islas, pero en el marco de un objetivo de preservación. "Es decir, no puede haber en un humedal con una alta vulnerabilidad ecológica la cantidad de ganado vacuno que existe hoy en las islas, una actividad productiva que en sí misma es perjudicial para el ecosistema que la alberga", dijo.
En el mismo sentido, Mackler señaló que "acá también estamos hablando de vidas humanas, de recursos naturales, de biodiversidad. Y hablo de vidas humanas porque, cuando hubo quemas, hubo accidentes y pérdidas de vidas. Además, este problema es mucho más que la quema de pastizales; se trata de la preservación de la cantidad y calidad de agua en el río más importante de la República Argentina", agregó.