Laboratorios nacionales

Invertirán US$ 18 millones para producir y exportar vacunas

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Dos de los laboratorios veterinarios más grandes de la Argentina terminaron de fusionarse para configurar un conglomerado con alcance regional que prevé inversiones por U$S 18 millones y una facturación de alrededor de 76 millones este año.

Las firmas Biogénesis y San Jorge Bagó finalizaron la unificación de sus negocios con la expectativa de mantener un 15% del negocio total de productos veterinarios en el país.

La megaempresa se denominará Biogénesis-Bagó, aunque durante la transición de la alianza llegó a evaluarse cambiar el nombre por el de Vetia. Después fue descartado porque tanto Biogénesis, propiedad de Hugo Sigman y Luis Alberto Gold, como San Jorge Bagó, de Juan Carlos y Sebastián Bagó, poseen con sus productos una vasta trayectoria en el sector veterinario.

"Nuestro objetivo de máxima es que se instale que el sector pecuario existe y que es una de las armas de desarrollo estratégico del país", dijo el director de Biogénesis-Bagó, Guillermo Mattioli.

El mercado de productos veterinarios, empleados en la producción pecuaria, representa unos $ 505 millones anuales, con una participación de 204 empresas, entre las cuales hay muchas transnacionales, según datos de la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Caprove). De hecho, la participación de la nueva compañía es relativamente pequeña en el total (15%), aunque mantiene una posición dominante en la producción de vacuna antiaftosa. Ese es el mayor negocio de la industria veterinaria en la Argentina y significa más de $ 100 millones anuales (dos vacunaciones anuales sobre un rodeo calculado en unos 52 millones de cabezas).

Salvo por la aplicación de la vacuna contra la fiebre aftosa, que es obligatoria, la inversión de los productores agropecuarios en sanidad y productos farmacéuticos para los rodeos es aún baja en relación con sus competidores de otros países.

La planta de producción de vacuna contra la fiebre aftosa de Biogénesis-Bagó, ubicada en Garín, es una de las más importantes del mundo, con una capacidad de elaborar más de 180 millones de dosis por año.

Entre las dos empresas suman otras tres plantas y están invirtiendo más de U$S 8 millones en una nueva fábrica en la Argentina y unos U$S 5 millones en otra en Brasil.

En el país la compañía cuenta con más de 600 empleados en las áreas de producción, investigación y desarrollo; servicio técnico y el departamento comercial. Una de las apuestas fuertes de la empresa es el asesoramiento técnico y personalizado y de transferencia tecnológica a más de 1200 veterinarios. También mantienen unos 35 acuerdos de investigación y desarrollo con entidades científicas, como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y el Centro de Virología Animal (Cevan), entre otros. "Hay que democratizar la tecnología", señaló Mattioli.

La idea de la nueva compañía, según un comunicado, es potenciar los recursos de las dos firmas para responder a la demanda de la producción animal en el país, Uruguay, Chile, Brasil y México. Con la alianza, la compañía terminó de posicionarse como la primera exportadora de productos veterinarios de la Argentina.

"¿Es posible pensar en un país sin producción pecuaria: sin ovinos en la Patagonia, sin los caprinos en Formosa? La respuesta es obvia: no", agregó Mattioli, durante la presentación de la fusión que realizó ayer junto con el otro director de la empresa, Alejandro Gil, que proviene de Bagó.

Fuente: La Nación

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