Venado Tuerto

Integración campo-ciudad y rescate de valores, ejes del congreso de CRA

Actualidad
Desde el jueves al sábado, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), uno de los pilares de la Mesa de Enlace y del movimiento gremial del campo, se reunió en Venado Tuerto para hacer su congreso anual.

Cuando hoy sábado a la tarde (y luego, esta noche, en la cena de despedida) la gente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) cierre su congreso anual desde esta pujante ciudad del sur de Santa Fe, podrán sentirse más que satisfechos. Es que a lo largo de tres días produjeron un muy importante foro de debate, que tanto atrajo a la extendida familia de CRA (estaban las Rurales de todo el país, con mayoría de jóvenes en las delegaciones que coparon Venado Tuerto), como propuso un repaso crítico de la coyuntura y apuntó a valores trascendentes. Uno de los ejes visibles a lo largo de las jornadas (que incluyeron debates, charlas, mesas redondas) fue la integración y la interacción entre campo y ciudad, como una instancia superadora. Campeó la idea de que no debe plantearse a la realidad del país con una visión maniquea de “oposición”, sino que se ahondó en la suma de esfuerzos para, desde determinados valores (bien “del interior”, ya se trate de campo o ciudad), avanzar y aprovechar el enorme potencial del complejo agroindustrial.

Venado Tuerto no pudo ser mejor elección de escenario. Una ciudad que nació y se hizo grande con firmes patas agroindustriales y con el siempre impactante predio de la sociedad rural local -varias hectáreas de campo ya rodeadas de “ciudad”, con un robledal histórico como ya no se ven- en impecables condiciones, con masiva asistencia de congresales y ciudadanos comunes que se vieron atraídos por figuras convocantes: el rabino Sergio Bergman, Víctor Hugo Morales, Javier González Fraga, Josefina Semillán o Nelson Castro, entre otras propuestas diferentes. Párrafo aparte para la organización: la anfitriona Carsfe (la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe) y la local Sociedad Rural de Venado Tuerto, que se esmeraron para lograr un congreso muy bien organizado y exitoso desde donde se lo mire.

A la hora de las posiciones, el congreso ya tuvo su punto alto de convocatoria con el rabino Bergman, alguien que combina con dosis justas inteligencia crítica y manejo mediático y que sedujo a un multitudinario auditorio. En su alocución, rescató la idea de “inspiración y testimonio” de las entidades del campo. “Reconocemos en el campo la fuente de la riqueza genuina que supo ser y es nuestro país. No asumimos la peligrosa confusión de no saber distinguir entre democracia y demagogia, porque en democracia son las instituciones quienes van adelante de los hombres”, dijo y reclamó autocrítica para seguir desenmascarando lo que llamó “la hipocresía cívica” de quienes viven divorciando la acción del pensamiento.

Rubén Ferrero, el rafaelino que conduce por segundo período a Carsfe, también se había referido al jueves a la importancia del rescate de valores, del compromiso y de la solidaridad. “Generar sociedades fértiles -dijo- presupone necesariamente una gran dosis de compromiso. Y, por lo general, el compromiso se descubre en medio de la adversidad, porque los desafíos favorecen la determinación. La adversidad genera compromiso y el compromiso genera trabajo duro. y mientras más duro trabaja una persona, más difícil es que se rinda, porque las personas comprometidas no se rinden fácilmente. La lealtad genera unidad, y la unidad genera éxitos.”

También el día de apertura el ministro de la producción santafesino, Juan José Bertero, pudo advertir la buena sintonía con el gobierno de Binner y el jueves fue el propio gobernador quien fue, participó de algunas actividades y cosechó el reconocimiento de los muchos presentes. Binner aseguró entonces que “la República Argentina tiene un gran futuro si cree en el campo, si trabaja con el campo, y se trabajamos todos juntos para esa Argentina que todos nos merecemos”. El gobernador lamentó la falta de entendimiento del gobierno nacional sobre el fenómeno del campo y de la ruralidad. “Esto no es un problema campo versus ciudad, sino de entender que en el encadenamiento productivo está la fortaleza de una forma de ver nuestra economía y nuestra sociedad, pensando en la palabra integradora que es la ruralidad”. Esa integración campo-ciudad, fue de hecho uno de los ejes más trabajados.

Fuente: El Litoral

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