En una campaña con viento a favor

Inoculantes biológicos y rotación del suelo, de la mano del regreso del trigo

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El desafío más importante hoy es tratar de que el trigo recupere el lugar que tuvo, teniendo en cuenta su importancia estratégica dentro de una rotación balanceada con sustentabilidad, como requiere la intensificación de la agricultura.

El ingeniero agrónomo Santiago Corti, asesor técnico de Crinigan S.A. dialogó con Campo en Acción sobre el aporte que los inoculantes biológicos tienen para darle al cereal en esta nueva campaña, que se abre con muchas expectativas para los productores.

“Hay muy buenas expectativas para los cultivos de invierno, sobre todo para el trigo a partir de la regulación de los mercados. Hay zonas que fueron afectadas por inundaciones, ahí seguro no se va a plasmar tanto como en otras zonas, pero el promedio lo veo muy bueno. Primero porque hoy el mercado está acompañando, además el precio de algunos fertilizantes bajó y en general hay varios factores que están marcando una buena tendencia”, indicó.

Hasta hoy el productor venía sembrando poco trigo y si lo hacía, por el bajo precio del cereal, empleaba muy poca tecnología.

Dentro de esta vuelta a la normalidad, con la recuperación del nivel de siembra de otras décadas, Corti consideró que el desafío más importante para productores y técnicos es tratar de que el trigo recupere el lugar que tuvo, teniendo en cuenta su importancia estratégica dentro de una rotación balanceada con sustentabilidad, como requiere la intensificación de la agricultura que hoy se vive.

“El trigo es clave para mantener una rotación balanceada. Cualquier cultivo de invierno tiene muy buen aporte en la estructura del suelo, eso brinda un equilibrio que se había perdido por este monocultivo de soja que estábamos viviendo”, recalcó.

Dentro de esa sustentabilidad, una herramienta que va ganando lugar es el uso de los inoculantes o biofertilizantes, que son muy conocidos y ampliamente difundidos para el cultivo de soja y otras leguminosas. En el caso de gramíneas, si bien su aplicación no está generalizada, la forma de acción es semejante: una asociación muy estrecha entre la planta y el microorganismo que aporta beneficios para ambos.

Corti se encarga, dentro de la firma, del desarrollo de inoculantes para soja y también cereales de invierno.

“En el caso de gramíneas y trigo el efecto no es tan especifico como en la soja. Los inoculantes para trigo tienen un efecto general, se lo llaman promotores de crecimiento porque generan sustancias que generan el crecimiento de las raíces, hay mejor captación de nutrientes, de agua y una sanidad de las raíces que hacen que estén activas por más tiempo”, dijo y agregó: “Hay varios microorganismos que se pueden usar en la inoculación de trigo. En el caso de Crinigan, empresa en la que trabajo en el área de desarrollo, utilizamos las micorrizas que promueven un mayor crecimiento de la raíz, lo que facilita la planta una mejor absorción de agua, fósforo y otros nutrientes”.

Recordó finalmente que la inoculación es una tecnología de bajo costo que está alineada con los principios de la agricultura sustentable, que preserva efectivamente la productividad de los suelos.

Fuente Campo en Acción

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