Comenzó el 2015 y no hay definiciones sobre si el Gobierno nacional extenderá el bono fiscal, que venció el 31 de diciembre del año pasado. Al igual que en otras oportunidades, los industriales desconocen si continuará el régimen que busca impulsar la fabricación nacional de bienes de capital, a través de un bono fiscal del 14% que durante el 2014 otorgó beneficios por más de $ 3.500 millones, según datos oficiales.
La necesidad de saber si el beneficio se prorrogará impacta en el valor de los equipos. En ese sentido, ante la incertidumbre muchas empresas no hacen el descuento al momento de comercializar el bien.
La medida, que beneficia principalmente a empresas del sector de maquinaría agrícola, estructuras metálicas y carrocerías, remolques y acoplados, entre otros sectores, es una ayuda en un contexto complejo como el actual. No obstante, la devolución y/o compensación genera importantes demoras, perjudicando las finanzas de las compañías, y a su vez, le resta interés en un escenario inflacionario.
Antecedentes
Con demoras e idas y vueltas, el bono fiscal tiene una larga trayectoria. En el 2001 los aranceles de importación para bienes de capital de extrazona se redujeron al 0% y se estableció un reintegro del 14% para las ventas internas de los productores locales de esos bienes, equivalente a la baja del arancel promedio que se fijó en 0%.
Desde mediados de 2012 se restableció el arancel de importación del 14%. Desde entonces hasta el año pasado, convivieron aranceles a la importación y reintegro a los fabricantes locales de bienes de capital, en el contexto de un mundo con sobreoferta y para reforzar las políticas de aliento en la producción nacional de bienes de capital.
Fuente: MaquiNac