Datos negativos

Importaciones caen más fuerte en Argentina

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Es la más pronunciada comparada con los principales países de la región, como Brasil y que Chile. Esa baja permite mantener un superávit superior al de 2008, lo mismo que ocurre en Brasil. En Chile, el superávit se contrajo 60%.

En los primeros cuatro meses de 2009 la caída de las importaciones en la Argentina supera a la de sus vecinos regionales y socios comerciales como Brasil, Chile y también la República Bolivariana de Venezuela.

Los cuatro países seleccionados son los únicos que por sus volúmenes de comercio exterior figuran entre los 50 principales países importadores y exportadores del mundo en el ranking que realiza anualmente la Organización Mundial de Comercio.

La caída de las importaciones está asociada ineludiblemente con una baja en la actividad interna de los países, no así las exportaciones. Por caso la crisis de 2002 ―producto del fuerte atraso cambiario de la convertibilidad― derrumbó las importaciones a la mitad mientras que las exportaciones apenas se resintieron.

Ese efecto permitió que el superávit comercial creciera en 2002 un 160% sobre 2001, el último y doloroso tramo del uno a uno. El saldo comercial de 16.358 millones de dólares en 2002 fue celebrado por el entonces ministro Roberto Lavagna en un momento donde la Argentina era un paria internacional en materia financiera.

De cualquier modo la situación de acceso al crédito externo después de siete años no ha variado sustancialmente, pese a haberse canjeado la deuda en 2005 y a haberse cancelado en un pago total los compromisos con el FMI.

En 2002 la caída de las importaciones y el PBI tuvo una relación de casi 5 a 1. Es decir que por cada punto de caída del Producto las importaciones se redujeron 5 veces más, esto orienta para saber qué se puede esperar grosso modo en el producto argentino desde la perspectiva del comercio externo.

Cómo estamos ahora

La anunciada crisis del comercio mundial, tras el derrumbe financiero internacional, tuvo su impacto en todos los países. Esta es la onda expansiva tan temida hacia fines de 2008 que se sabía iba a repercutir en la economía real, aunque su magnitud era de difícil predicción.

En materia regional Argentina y Brasil, muestran comportamientos similares, con caídas tanto en importaciones y en exportaciones pero manteniendo un superávit comercial aún mayor que en 2008.

Chile en cambio muestra bajas en el intercambio pero que derivaron en una fuerte baja de sus superávit comercial respecto de 2008 que entre enero y abril de este año se redujo un 60% aunque los datos del mes de mayo marcan una leve mejoría con una merma interanual que llega al 52% aproximadamente.

Venezuela es un caso atípico ya que casi el 93% de sus exportaciones corresponden a un solo producto: petróleo. De allí que la vulnerabilidad externa por el precio del barril en la República Bolivariana sigue siendo muy alta.

El gobierno de Chávez logró en el primer trimestre de 2008 un superávit comercial de más de diez mil millones de dólares por los precios en alza del crudo. Pero este año el escenario se revirtió y en el mismo lapso Venezuela registra un déficit externo de más de dos mil millones de dólares.

Al mismo tiempo la dependencia del mercado externo para abastecer su mercado interno provocó en la República Bolivariana que las importaciones crecieran un 6% en el primer trimestre, mientras las exportaciones tan condicionadas a factores no controlados se redujeron un 55% en el mismo lapso.

Recesión local

El vaso medio vacío en el análisis se refleja en que la Argentina es el país ―de los mencionados antes― que redujo más drásticamente sus importaciones arañando el 38% entre enero y abril de este año.

El peor dato que augura la caída de la inversión de las empresas se registra en las compras de bienes de capital, que en abril mostraron un 46% menos respecto del año previo, y acumulan en los primeros cuatro meses una baja interanual del 43%.

Ello ocurre cuando el gobierno actual sostiene que el impacto recesivo en la economía local es mucho más suave que en otros países de la región. Brasil suele ser el ejemplo más recurrente, pero en este país la caída de las importaciones fue en 14 puntos porcentuales más suave que en la Argentina durante el primer cuatrimestre.

Paralelamente el gobierno de Lula reconoció oficialmente que el PIB de Brasil se contrajo un 0,8% entre enero y marzo de este año respecto al último trimestre de 2008, cuando ya había sufrido una caída del 3,6%.

El dato provocó que el Banco Central brasileño redujera la tasa de interés de referencia a un dígito (9,25%) en una decisión histórica para tratar de revertir la recesión técnica en la que ha ingresado este país en el primer trimestre de 2009.

“Necesitamos tener conciencia de que Brasil todavía no venció la crisis internacional. Por lo tanto, es decisivo disminuir el costo del dinero para los sectores productivos y el mercado consumidor, estimulando la economía”, dijo el presidente de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), Paulo Skaf, tras conocerse la medida.

Aunque parezca un chiste, los empresarios brasileños, que se lamentan por los altos intereses cobrados en su país, y por eso pidieron que la autoridad monetaria que los reduzca, porque consideran que Brasil tiene el costo del dinero “más elevado del mundo”, según informó la agencia EFE.

Resultados de los modelos

En la Argentina se han tomado medidas paliativas como la de sostener salarialmente una masa de 70 mil puestos de trabajo mediante el Programa de Recuperación Productiva de tres meses de duración, renovables según datos del Ministerio de Trabajo.

Otros esfuerzos que incluyen al sector privado son los aumentos salariales que promediaron un 15% en las paritarias, e incrementos a los jubilados por el cuestionado sistema de movilidad. En ambos casos los ingresos se vuelcan íntegramente al consumo interno, un mensaje a las empresas para que inviertan ya que se le pone plata al bolsillo de la gente.

Aún así es evidente que la medida no alcanza a contener el impacto. En este marco debe entenderse que Néstor Kirchner haya reiterado su pedido esta semana para que bajen las tasas de interés. Aunque con una metodología de tribuna que no encuentra punto de comparación con la medida del gobierno de Brasil.

El ex presidente señaló en uno de los múltiples actos de campaña para las elecciones en el norte bonaerense que el año pasado el sector financiero local ganó 1.780 millones de pesos “con tasas desmedidas”, y con riesgo prácticamente nulo, debió agregar.

El modelo brasileño ha hecho foco en un fuerte respaldo en el crédito barato al sistema productivo con una notoria presencia estatal de decenas de miles de millones de dólares fruto de una política de Estado de largo plazo. Aquí se dio un sistema de subsidios cuyos resultados han sido harto cuestionados por su escaso efecto contra la inflación y la imposibilidad de sostenerlos en el tiempo, como se está viendo en la actualidad.

Datos recientes

Pero para el mes de mayo las cosas en la Argentina no parecen haber mejorado en materia importadora. Ayer la presidenta anunció un superávit en cinco meses en torno a 8.100 millones de dólares, y se jactó de que las exportaciones solamente cayeron en igual periodo un 20% “contra el 60 o el 70% en otros países”.

De esas cifras es fácil inferir que las importaciones, a las que no se hizo mención, mantienen una reducción de alrededor del 37% interanual acumulado con un insoslayable correlato en la merma de la actividad interna pese a los esfuerzos del gobierno.

En cambio en Brasil, con cifras oficiales ya publicadas, si bien las exportaciones entre enero y mayo mantienen una reducción del 23%, las importaciones marcan una caída acumulada del 27%, diez puntos porcentuales menos que en Argentina, sumado a un superávit de 9.323 millones de dólares, también superior al de 2008. La otra difernecia es que el gobierno de Lula sí ha reconocido la recesión y obra en consecuencia.

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