en el norte de La Pampa

Hallan un pueblo de 1900 tapado por la soja

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Estudiantes de una escuela rural encontraran algunas piezas históricas durante un picnic en las inmediaciones de la institución. Antropólogos de la UBA rastrearán su historia en el lugar, cuando finalice la cosecha.

El hallazgo correspondió a un grupo de estudiantes de la Escuela Rural 65. Un equipo de antropólogos de la UBA rastrean su historia en el lugar en los días posteriores a la cosecha.

En octubre pasado Tiempo dio a conocer la existencia de un pueblo de principios del siglo XX que yacía en el norte de la provincia de La Pampa tapado por la soja. Su hallazgo ocurrió hace cuatro años, luego de que algunos estudiantes de la Escuela Rural Nº 65 encontraran algunas piezas históricas durante un picnic en las inmediaciones de la institución.

Un grupo de arqueólogos de la Universidad de Buenos Aires trabaja desde mediados de 2010 en el lugar y hasta el momento halló unos 15 mil elementos y tres muros, sobre los que ahora deberán dilucidar a qué estructura pertenecen de lo que fue Mariano Miró: el pueblo que no pudo ser y que sale a la luz.

Carlos Landa, doctor en Arqueología, comenzó a trabajar en la zona luego de que la docente Alicia Macagno y sus alumnos hallaran material que daba cuenta de que en un tiempo pasado hubo vida urbana en esa soledad del campo, donde actualmente sólo se erige una estación de tren llamada Mariano Miró, del Ferro Carril del Oeste. A sus cuatro costados nada hacía notar que haya existido un pueblo; sólo soja, maíz y ganado.

Los chicos recogieron pedazos de botellas, candados, algún clavo y hasta un fragmento de balanza. Entonces, decidieron presentarlos en la Feria Provincial de Ciencia y es a partir de ese suceso que la Subsecretaría de Cultura se enteró del tema y acudió a los arqueólogos conocidos.

Tras hablar con los protagonistas, llegaron al sitio. Delimitaron un área de 240 por 150 metros, donde recolectaron en superficie 11 mil artefactos, desde monedas y botellas de gres o champagne hasta bombillas, botas de cuero, cerámicas y tenedores. Su trabajo suele hacerse en campañas dos veces al año, en abril-mayo y en septiembre-octubre, épocas en las que el campo ya está cosechado. La familia Santamarina, dueña del predio, les concede trabajar en esos momentos de impasse.

Cuando los antropólogos empezaron a indagar, los únicos datos históricos provenían de un censo de 1905 y de una guía de viajeros británicos.

El censo detallaba que Miró tenía 495 habitantes, con los servicios típicos de un pueblo rural: herrería, almacén de ramos generales, hotel y peluquería, aparte de los galpones del ferrocarril y chacras. Nada más.

"Ahí hay trabajo para décadas, porque dentro del contexto de la arqueología argentina no hay un sitio así, es un pueblo que está a 50 centímetros del mar de soja", enfatiza CarlosLanda, magister en investigación en Ciencias Sociales.

Los antropólogos hasta el momento encontraron 15 mil objetos y tres muros.

Diario Tiempo Argentino

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