En la Argentina, el sector productor de huevos y ovoproductos no para. En los últimos siete años el aumento del consumo interno supera el 60%, con 126 huevos por persona por año en 2002 a 210 en 2009, según datos de la Cámara Argentina de Productores Avícolas (Capia), una tendencia generalizada en toda América Latina. A raíz de esto, el sector productor local sigue aumentando su producción a una tasa del 3 % anual.
El sector es una exitosa máquina de convertir granos en otros productos, con un consumo de más de 1,6 millón de toneladas por año. Por cada kilo de maíz que se comen las ponedoras, producen 1,7 kilos de huevo fresco y 8,6 de huevo en polvo. Al establecer relaciones entre el valor del maíz consumido y el del producto logrado, en el caso del huevo fresco es de 5,2 veces y el del huevo en polvo 6,3 veces.
Para el 2015 se proyecta que la exportación de huevos frescos y ovoproductos que hoy representa el 8 % de la producción nacional se haya duplicado, mientras que el consumo interno aumente en ese período más de un 12 % por encima del crecimiento de la población, superando los 230 huevos por habitante/año.
Para acompañar la expansión, se continúan ampliando, modernizando y tecnificando instalaciones, lo que requiere fuertes inversiones que superarán en el próximo quinquenio los 500 millones de dólares y generará alrededor de 12.000 nuevos puestos de trabajo.
Los ovo-industriales no quieren dormirse en los laureles y, para mantener el consumo interno en alto, apuntan a los nuevos productos. A la variada oferta de huevos frescos (comunes, enriquecidos con Omega 3, orgánicos, de gallinas a pasto, solo cereal, etc.), se incorporarían nuevos productos, como huevos enriquecidos con selenio. Y, en lo que hace a los ovoproductos, se esperan desarrollos vinculados a necesidades específicas de distintas industrias: alimenticias, farmacéuticas, plásticas o cosméticas. También se prevé un fuerte crecimiento en el consumo de huevo por parte del sector de alimentos balanceados para mascotas y la industria del catering.