Entre Ríos

Ganaderos por tradición y perseverancia

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La rentabilidad de la producción ganadera se sostiene con las compensaciones. El atraso en los pagos debilita un poco más esta actividad, que no puede competir con los números de la agricultura. La experiencia de un productor que sigue pese a todo.

Aldea San Miguel es un pequeño poblado en el departamento entrerriano de Nogoyá. La cercanía con localidades como Gral. Ramírez y Crespo marcan también la presencia de la inmigración alemana en esta zona de la provincia.

Producciones agrícolas, tambos, ganadería y galpones avícolas se suceden en el paisaje, donde comienzan a predominar los tonos ocres del otoño.

Allí está el campo de José Pepe Gerstner, heredero de una tradición familiar que lleva más de 120 años.

"Mis bisabuelos llegaron en 1886. Desde entonces hemos trabajado estos campos. Mi familia sería la cuarta generación dedicados a las actividades agropecuarias" cuenta, con orgullo.

Campo en Acción recorrió el campo, dedicado a sostener un proyecto ganadero. "Hace 27 años que me dedico a la compra de hacienda" dice Pepe, mientras observa al operario que comienza a recorrer la batea de alimentación. Gerstner realiza engorde a corral en un predio de 85 hectáreas, donde también se produce el grano necesario para abastecer el emprendimiento.

Manejo productivo

El productor trae la hacienda de Corrientes y efectúa una rotación continua: "Llegan con 140 kilos y los saco con 260, que es el peso mínimo de faena". La alimentación del ganado es con balanceado y un complemento de nutrición con fibra, que realiza con moas y alfalfa.

Precios del ganado

Hace un año, José Gerstner realizó un estudio del mercado en el que desarrollaba su principal actividad. Con costos de producción cada vez mayores y precios deprimidos, la conclusión fue dejar el engorde de ganado y pasar al pollo.

"Cuando empecé a realizar los trámites para dejar la ganadería, surgieron las compensaciones" apuntó. El hombre se entusiasmo con la posibilidad de continuar con el feed lot y se abocó a las tareas administrativas.

"Si bien me llevó bastante tiempo, logré realizar todas las inscripciones. Si no fuera por las compensaciones, el feed lot no funciona, ya que por el precio de los granos la ecuación no da", sostiene el pequeño ganadero.

El subsidio oficial comenzó a aliviar la presión, transformado en el elemento clave para poder seguir. Pero el atraso con el que salen los pagos de las compensaciones comienza a ser un cuello de botella, en una actividad que compite con la agricultura, hoy mucho más rentable.

"Si esto se demora mucho (por los pagos), deja de funcionar", manifestó con preocupación. "Cuando empezamos, hace mucho tiempo, todo productor tenía en su campo un lote de ganado. Eso no existe más. Solo las vacas de los tambos. La ganadería tiende a desaparecer" concluye.

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