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Ganadería y forestación van de la mano

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Varios productores del NOA siembran algarrobo sobre plantaciones forrajeras Este sistema permite instrumentar un doble negocio, porque mientras crecen las plantas de algarrobo, las especies forrajeras pueden ser cosechadas a partir del segundo año.

Esta modalidad fue adoptada por productores con problemas de suelo. César Touceda, consultor forestal, le comentó a El Tribuno Campo que los beneficios de esta doble actividad son muchos. "Por un lado tenemos los resultados directos de la actividad ganadera, ya que a partir del segundo año se puede comenzar a cosechar y enrollar.

Mientras que a los 5 años se hace el primer raleo de algarrobo, luego a los 18 años y finalmente a los 30 se hace la cosecha final. Pero hasta eso se produce carne en el mismo terreno", dijo el especialista en proyectos silvopastoriles. Durante los dos primeros años se cosecha las pasturas y en general se procede al enrolle de la misma, pero después del tercer año se deja ingresar al ganado a pastar de forma tradicional.

Esta precaución se toma para preservar a las plantas de algarrobo que recién desde este periodo son lo suficientemente grandes como para que el ganado no las pueda dañar.

Este plan de trabajo fue diseñado especialmente para suelos con baja fertilidad y necesitados de sombra, y el algarrobo aporta la sombra necesaria y también una gran cantidad de nutrientes al suelo. Al menos 500 hectáreas, en todo el NOA, ya están trabajando con este sistema y se especula que para el año 2007 esta cantidad podría crecer a 800ha.

Se pueden plantar 500 algarrobos en cada una, pero al momento de la última cosecha sólo quedan 100. Sin embargo, de esta última cosecha se obtienen las mayores ganancias.

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