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Fuerte debate sobre glifosato

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En la misma sala en la que la se dio el debate sobre la 125 en 2008, la diputada Paula Merchán (Córdoba) integrante del interbloque Proyecto Sur , convocó a una audiencia pública en la que participaron unas 200 personas.

La convocatoria fue realizada en el marco de varios proyectos de ley con estado parlamentario, algunos de los cuales prohíben la aplicación de glifosato, u otros que contengan ciertos principios activos, “en todas las zonas urbanas o sus adyacencias, hasta un radio mínimo de 800 metros”.

El debate giró en torno a “La aplicación de plaguicidas y sus consecuencias en la salud”, tal el título que sirvió como eje para la discusión donde participaron legisladores, científicos, profesionales, asociaciones ambientalistas, fumigadores, y productores agropecuarios entre otros.

La distancia mínima que proponen los proyectos de ley, una de las autoras es precisamente Marchán, parece insuficiente hasta para los propios legisladores, por lo que hay que esperar que de avanzar en la legislación se amplíe el mínimo requerido por los menos al doble.

“No basta con la restricción de los mil metros”, aseguró Pino Solanas a la concurrencia en referencia a las distancias mínimas. El cineasta también advirtió acerca de que el país enfrenta “serios peligros en el caso de los granos genéticamente modificados”, como la base de “un problema cultural” del que los agricultores no son ajenos.

Tanto solanas como el resto de los legisladores de su bloque enfocaron la temática en el modelo productivo que se estimula y del cual hay una fuerte dependencia económica por los ingresos de divisas provenientes del comercio exterior, que incluyen también las retenciones.

El socialista Lisandro Viale, diputado por Entre Ríos, aclaró que si bien el debate pasa en torno al modelo productivo, advirtió que “no solo la soja usa agroquímicos” y subrayó que “el glifosato no es el más contaminante”.

Viale, ingeniero agrónomo, vicepresidente segundo de la comisión de Agricultura y productor agropecuario, impulsa un proyecto para solucionar la disposición de los envases de agroquímicos. Y remarcó acerca de la complejidad del problema para arribar a una solución razonable.

Una de las exposiciones más esperadas por la concurrencia fue la de Andrés Carrasco el investigador cuyas conclusiones sobre el herbicida dispararon un fuerte debate en la comunidad científica y productora por el impacto en la salud de las personas que produce la aplicación.

Carrasco no tiene dudas acerca de la peligrosidad del glifosato. Mediante una presentación se refirió a datos “epidemiológicos” que demuestran el daño ocasionado por los plaguicidas aplicados en el campo a los que calificó de “agrotóxicos, porque son tóxicos”, y propuso abandonar la denominación de “agroquímico” por considerarla un eufemismo.

El investigador abundó en datos recabados en la localidad de La Leonesa, Chaco, por parte del gobierno provincial, donde los casos de cáncer en menores de 15 años se incrementaron en un 300%. E indicó un aumento del 400% en malformaciones a partir del daño que ocasionan en el ADN del feto durante los primeros meses de embarazo.

Según Carrasco, el argumento de eliminar el hambre que se empleó para impulsar la necesidad de los transgénicos, fracasó. El número de hambrientos aumentó en el mundo en lugar de reducirse desde la aparición de los Organismos Genéticamente Modificados, por lo cual es hora de dar por “fracasada” a la tecnología OGM asociada a los “agrotóxicos”.

En la reunión, que duró casi cuatro horas, también hubo defensores de la fumigación. Los más enfáticos fueron los aeroaplicadores quienes remarcaron que su tarea está harto controlada, aplican productos legalmente aprobados, se mueven en la más absoluta legalidad. “No entendemos por qué nos quieren prohibir”, preguntó Diego Ortega de la Cámara de Aplicadores de la provincia de Buenos Aires.

Las leyes proyectadas para la prohibición de plaguicidas a distancias mínimas de centros poblados será motivo de reunión en las comisiones de Recursos Naturales que preside el diputado Miguel Bonasso, autor de uno de los proyectos, pero también deberá tratarse en la comisión de Agricultura, y en la de Salud.

Fuente: El Enfiteuta

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