"La Argentina, Brasil e India piensan exactamente lo mismo. Faltan muchos esfuerzos para que lleguemos a un acuerdo, sobre todo en materia agrícola. Ese, que es el tema central de esta ronda, está lejos de estar estabilizado", dijo a LA NACION, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, que es el principal negociador técnico de la Argentina en este encuentro.
El canciller Jorge Taiana había afirmado lo mismo por la mañana ante sus homólogos de los 35 países más representativos de la Ronda de Doha invitados a Ginebra por el director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, para tratar de desempantanar las negociaciones sobre la liberalización del comercio mundial.
Son numerosos los "temas relevantes, cuya resolución está pendiente", según Taiana.
Y la cuestión agrícola es "la más importante de todas", destacó el canciller.
"Se deben concretar reducciones efectivas en la ayuda interna distorsiva global", señaló el funcionario.
En lo que se refiere al borrador de NAMA (Non-Agriculture Market Access o bienes industriales), la Argentina considera ese texto "inadecuado", ya que "la presidencia de la OMC no ha reflejado la visión de aquellos países más afectados por sus disposiciones", repitió Taiana poco después a LA NACION.
Pero esa ausencia de avances en el primer día de negociaciones no asusta a los delegados: "Yo diría que es hasta normal que así suceda O voluntario", ironizó Chiaradía.
El jefe negociador argentino dio la bienvenida a la propuesta de la Unión Europea (UE) de reducir sus derechos de aduana sobre los productos agrícolas un 60%, en lugar del 45%, a condición de que se trate de recortes reales: "Todo depende de cómo se aplique en concreto esa medida".
"Todo lo que signifique reducción arancelaria es siempre bienvenido. Pero primero hay que saber cómo se llega a esa cifra y cuáles son los países dispuestos a aplicar esa decisión", precisó Chiaradía.
La crítica posición de la Argentina se vio reflejada, incluso, en una frase aparentemente anodina pronunciada durante la intervención oficial del canciller ante sus homólogos: "En vista de tantas cuestiones apremiantes, esperamos que su decisión [la de Lamy]de convocar a esta reunión demuestre haber sido la correcta", dijo Taiana.
"Indudablemente, hay muchos cabos sueltos", explicó Chiaradía.
A su juicio, cuando se convoca a ministros es necesario tener los riesgos medianamente controlados.
"Un fracaso suele tener siempre un alto costo para cualquier organización. En este caso, los riegos son muy altos y nosotros esperamos que Lamy no se haya equivocado", agregó.
Mal momento
El jefe de negociadores argentino desechó por último las versiones que circulaban en esta ciudad según las cuales, en estos momentos, sería muy difícil negociar para el ministro Taiana.
La sensible situación política que acaba de vivir la Argentina y, en particular, el duro enfrentamiento protagonizado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y los productores agropecuarios habrían complicado la capacidad de negociación del canciller en esta reunión, afirman numerosos delegados presentes en Ginebra.
"Si usted está personalizando, se lo tiene que preguntar al canciller", respondió Chiaradía a LA NACION.
"Si está hablando de la Argentina, en mi calidad de jefe negociador, le aseguro que la posición argentina no se ha modificado un milímetro desde que comenzamos con este proceso [la Ronda de Doha]en 2001", concluyó el secretario.
Fuente: Luisa Corradini - La Nación