El nuevo año renovó los cuestionamientos de los productores y empresarios a los datos publicados por la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca). En el primer comunicado de la gestión de Emilio Eyras, flamante titular del organismo oficial, se anuncia que la Oncca autorizó exportaciones por más de 845.000 toneladas de carne medida en res con hueso. Pero según los datos que maneja el Consorcio de Exportadores de Carne Argentina (ABC), haciendo una generosa proyección de las ventas externas a diciembre, 2008 culminará con un envío de carnes que representa la mitad del volumen que dice haber autorizado la Oncca.
Según ABC, las exportaciones de carne alcanzaron las 400.520 toneladas hasta noviembre. Extrapolando esta cifra al término del año, se adicionan 36.411 toneladas que corresponden al promedio mensual, alcanzando un total de 436.931 toneladas, un volumen 20% menor al del acuerdo por 550.000 y 51,7% por debajo del volumen aprobado que comunicó la Oncca.
La relación es aún más desfavorable para los exportadores si se tienen en cuenta otras dos cuestiones: que en diciembre los envíos estuvieron por debajo de la media anual y que se deben sumar a las 550.000 toneladas un adicional de 10.000 toneladas mensuales de exportaciones de vacas de conserva a partir de lo acordado en abril.
Los datos presentados por los empresarios, que se basan en la fiscalizaciones de otro ente gubernamental, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), contrastan fuertemente con la información que emitió la oficina que lidera Eyras, en respuesta a la protesta ganadera en que irrumpió en el desarrollo del rally Dakar, el fin de semana, en La Pampa.
Hasta noviembre, las ventas externas locales se redujeron 20% en volumen respecto de 2007, según Senasa.
La primera explicación de las empresas a la enorme diferencia entre los datos de la Oncca y las exportaciones concretadas es la demora en el otorgamiento de los permisos de exportación de carne (ROE Rojo). El plazo promedio para obtener la aprobación fue, durante el año, de entre 30 y 40 días. Esa demora, en algunos casos, causó la anulación de operaciones porque los compradores reemplazaron la carne argentina por partidas de Brasil o Uruguay.
Adicionalmente, las firmas insisten en que se operó durante todo el año con un esquema de premios y castigos entre las empresas exportadoras. Un caso extremo fue el del frigorífico Top Meat, que debió esperar 90 días para obtener el permiso para exportar dos contenedores de carne con destino a Argelia.
Cuestionamientos
La Oncca insistió ayer en que aprobó el 98% de las solicitudes de permisos de exportación, y que rechazó las restantes por no cumplir con el requisito de entregar el 75% de la faena al mercado interno. Desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), que integra CRA, dijeron que las cifras publicadas por la Oncca son “una mentira más”, ya que mucho permisos de exportación “aparecen una vez vencidos los plazos de los acuerdos comerciales”. En paralelo, la entidad que preside Pedro Apaolaza culpa a la Aduana de impedir exportaciones en casos puntuales.
Fuente: El Cronista