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Forrajes: La importancia del tamaño de picado

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Los forrajes conservados (henos y ensilajes) cumplen en el sistema lechero argentino diferentes roles en la alimentación del ganado ya que no solo se usan para sortear el déficit de pasto, sino que son excelentes recursos para equilibrar las dietas

Los forrajes conservados (henos y ensilajes) cumplen en el sistema lechero argentino diferentes roles en la alimentación del ganado, ya que no solo se usan para sortear el déficit de pasto, sino que son excelentes recursos para equilibrar las dietas durante todo el año, a la vez que permiten un sustancial aumento de la carga animal (litros leche y kg de carne /ha) del sistema.

Determinar el tamaño de picado

Al momento de picar un cultivo para ensilar se presentan dos cuestiones, que en cierto modo parecen contrastantes: 1) lograr un tamaño de partículas lo suficientemente pequeño como para no dificultar el correcto compactado del ensilaje y 2) lograr un tamaño de partículas lo suficientemente grande como para proveer al animal de FDNef (fibra efectiva), asegurándole una normal masticación y una adecuada rumia cuando el animal ingiere ese forraje.

El picado del forraje para ensilar ha evolucionado en los últimos años, del picado grueso (mayor a 10cm) en la década del 70 al picado fino (menor a 10cm) en la década del 80, pasando más recientemente a lo que se denomina "doble picado de precisión", con un tamaño teórico de corte de 1 cm (que depende de la regulación del equipo de picado).

El tamaño final de picado va a estar afectado tanto por la regulación de la máquina como por el contenido de humedad de la planta a ensilar. Además, en materia de regulación del equipo, es importante diferenciar que el "partido" de los granos en el cultivo de maíz o sorgo se realiza con el procesador de granos de la máquina ("cracker") y no achicando el tamaño de picado.

Medir la fibra

La FDNef puede ser cuantificada indirectamente midiendo el tamaño y grado de homogeneidad de las partículas de los alimentos mediante un sistema que utiliza una serie de zarandas, cada uno con diferente tamaño de perforaciones, por donde la muestra debe ir pasando. En Estados Unidos el sistema está disponible en el mercado y la mayor difusión es el separador de partículas de Penn State (desarrollado en la Universidad de Pensilvania).

Hasta tanto se avance en las investigaciones, las recomendaciones que se encuentran publicadas (que deben ser tomadas estrictamente como "guía de orientación"), sugieren que la mezcla final de alimentos procesados (mezclas de silajes/henos y concentrados ) o un alimento fibroso en particular (silaje o heno picado) debe tener entre un 5 y 10% de partículas mayores a 2 cm, entre un 40 y 50% de partículas entre 0,8 y 2 cm y el resto inferior a dicha longitud.

Como alimenta la partícula

Cuando se procesan forrajes sobre-maduros y muy secos, disminuir marcadamente el tamaño del picado tiene la ventaja de propiciar luego una buena compactación, evitando el efecto "fuelle" y el ingreso de aire al silo. Si el forraje está muy pasado, se recomienda además cosechar el material a una mayor altura, cortando al menos a unos 40 cm por encima del nivel del suelo. Esta práctica evitará llevar al silo una elevada cantidad de fibra indigerible (alta en lignina), además de sílice y otros elementos biológicos potencialmente dañinos, como esporas de hongos y ciertas bacterias (clostridios) que se encuentran en la tierra. Si bien quedará "materia seca" en el campo, ésta es de tan baja calidad que terminaría diluyendo el contenido energético del silaje.

Si el cultivo se ha cosechado en estado optimo de humedad los granos, que se encuentran normalmente en estado pastoso y están blandos, en cierto modo se "procesan" naturalmente en el momento del picado. Sin embargo, a veces, por razones operativas, los cultivos se deben ensilar pasados, con granos muy secos y duros. En estos casos, para lograr el mejor aprovechamiento del grano no hay otra opción que utilizar el "cracker", ya que si estos granos no se trozan pasarán indefectiblemente a las fecas con pérdidas casi totales del almidón contenido en ellos.

Procesar bien el grano

Se debe recordar que para vacas lecheras, para una buena digestión y utilización, los granos deben estar adecuadamente procesados (partidos, aplastados). Aún si se tratase de un silaje con granos muy duros, el procesamiento permitirá que la mayor parte fermente en rumen y que el escape por las fecas sea mínimo.

En la evaluación con el separador de partículas Penn State los granos procesados deben componer al menos un 40% del material que queda retenido en la bandeja inferior (la de partículas más pequeñas) .

Para ensilar forraje muy húmedo (inmaduro) y evitar una inadecuada fermentación, será necesario aplicar al material cortado unas horas previas de oreo (pre-secado), ejerciendo mucho control en su duración para no excederse de contenido de materia seca. El tamaño de picado debería regularse de tal manera que la cantidad de partículas retenidas en la bandeja ciega del separador Penn State sea algo inferior al recomendado, solamente entre 25 a 30%. Estas medidas evitarán la producción de efluentes, con la consiguiente pérdida de los nutrientes más digestibles de la planta.

Precaución con el picado muy fino

En muchos tambos de Argentina es normal que en algunos momentos del año falte fibra efectiva en las dietas ya que es una práctica común combinar pasturas muy tiernas (que en general se suponen de baja FDNef) con silajes picados muy fino y tamaños de partícula muy parejos. Esta situación genera frecuentes problemas de acidosis ruminal subclínica. Para prevenir esta patología, que viene acompañada por deposiciones muy blandas (diarrea), es necesario suministrar heno largo o "picado" (pero en partículas promedio de más de 5-7 cm de largo) o de lo contrario recurrir a la suplementación con sustancias reguladoras del pH ruminal, tales como las sales "antiácidas" basadas en bicarbonato y oxido de magnesio.

En la práctica, para vacas de alta producción el suministro de pequeñas cantidades de heno "largo" de buena calidad (1,5 a 2 kg/vaca/día ) en las mezclas de silajes que fueron picados muy fino ha demostrado mejorar sustancialmente el desempeño animal.

Un necesario diagnostico

Si el objetivo es suministrar una dieta balanceada, de acuerdo a los requerimientos del rodeo y a la disponibilidad de otros alimentos, es entonces indispensable realizar los análisis químicos y biológicos de los forrajes conservados, previo a cualquier formulación o adquisición de alimentos extras.

Los principales análisis disponibles en cualquier laboratorio de referencia son: Materia Seca, que indica indirectamente la cantidad de agua del forraje; PH, que señala el grado de acidez del material (valores superiores a 5.5 señalan una inadecuada fermentación láctica); Nitrógeno Amoniacal -proporción del nitrógeno total del forraje-, que determina el nivel de degradación de las proteínas (no son adecuados los valores superiores al 15%); Nitrógeno insoluble en detergente ácido y en detergente neutro, representa indirectamente la proporción de proteínas y de fibra dañadas y por lo tanto no disponibles para el animal (es preferente no superar el 15%); Ácido láctico, en tanto fuente de energía (una buena fermentación produce no menos de 3 % y aumenta cuando hay almidón o azúcares solubles en el forraje); y el Ácido butírico, producto de la fermentación los carbohidratos en presencia de oxígeno (no debiera superar el 0,1%).

Peligro de contaminación

Los hongos productores de micotoxinas están ampliamente distribuidos en el ambiente. Se los puede encontrar en una gran variedad de alimentos, algunos de los cuales tienen gran importancia en la dieta humana y animal, como los cereales y las oleaginosas.

Algunos de estos hongos invaden los cultivos en el campo (hongos del campo), antes de ser cosechados. Otros son capaces de desarrollarse en los productos almacenados (hongos del almacenamiento) en una gran variedad de condiciones ambientales.

La mayoría de los "hongos de campo" pertenecen al género Fusarium y los "del almacenamiento" a los géneros Aspergillus y Penicillium. El desarrollo de los hongos de "campo" depende de las condiciones climáticas imperantes durante algunas fases del cultivo. Por lo tanto, son más difíciles de controlar que los del almacenamiento, cuyo desarrollo puede prevenirse con buenas prácticas de acondicionamiento y conservación.

Las aflatoxinas, micotoxinas producidas por hongos del género Aspergillus, son consideradas muy peligrosas por su poder contaminante -aún a muy bajas concentraciones- por el tipo de daño, muchas veces irreversible, y por su capacidad de acumularse en productos animales y continuar contaminando la cadena alimentaria. Las micotoxinas de hongos "del campo" también resultan dañinas para la producción de leche, pero generalmente tienen muy baja tasa de metabolización y -por lo tanto- de aparición en el producto animal.

Hay que analizar

Para concluir, cabe destacar que el procesamiento determina la calidad de los ensilajes, la calidad determina el valor nutricional y éste, finalmente, es responsable de la productividad de los animales.

Actualmente están disponibles una serie de análisis para determinar la composición química, el valor nutricional y el potencial grado de deterioro que pudieran haber sufrido estos materiales. Al respecto, INTA Rafaela posee uno de los laboratorios más completos y de mayor complejidad de Argentina, que a su vez integra una red con otros del país con la finalidad de ajustar en forma permanente las distintas metodologías y ponerlas a disposición de productores, profesionales y contratistas del sector.

Todo tiene su medida

Aunque no hay parámetros del todo definidos, la mezcla final de alimentos procesados (mezclas de silajes/henos y concentrados ) o un alimento fibroso en particular (silaje o heno picado) debe tener entre un 5 y 10% de partículas mayores a 2 cm, entre un 40 y 50% de partículas entre 0,8 y 2 cm y el resto inferior a dicha longitud.

Los hongos tóxicos y sus efectos adversos

Las micotoxinas son metabolitos secundarios producidos por ciertas especies de mohos que crecen en condiciones favorables sobre diversos alimentos. Son compuestos que causan enfermedades, tanto en el hombre como en los animales, conocidas con el nombre genérico de micotoxicosis. No deben confundirse con las micosis, que son afecciones debidas a diversas especies de hongos que invaden los tejidos vivos, desarrollándose sobre ellos.

El término micotoxicosis es muy general y abarca enfermedades diferentes, que solo están relacionadas entre sí por deberse a toxinas producidas por mohos. Las principales vías de intoxicación se deben a la ingesta de alimentos contaminados con micotoxinas o con residuos de las mismas. Cabe aclarar que las aflatoxinas son resistentes a los tratamientos térmicos y, si estuviesen presentes en la leche por ejemplo, no se destruirían con la pasteurización.

En el ganado, el consumo de alimentos contaminados produce una depresión del sistema inmunológico y, como consecuencia, se reduce la resistencia a enfermedades infecciosas, la eficiencia de las vacunas preventivas y se producen daños patológicos en órganos como hígado y riñones. Además, se observa disminución de crecimiento, menor eficiencia de conversión de alimento y reducida eficiencia reproductiva. Todo esto se traduce en pérdidas económicas significativas.

Ing. Agr. Miriam Gallardo Area de Investigación Animal EEA Rafaela INTA Rafaela

Publicado en El Litoral

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