Desde 1986 estas jornadas buscan difundir e intercambiar información entre todos los integrantes del sector forestal. Es organizada por la Estación Experimental INTA Concordia conjuntamente con la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Nordeste de Entre Ríos (AIANER).
“Tratamos de abordar todos los temas ya sean sivilculturales, ambientales o industriales” destacó el Ing. Ciro Mastrandrea, quien sostuvo que esta edición de la jornada fue muy positiva porque permitió reunir a más de 200 personas entre productores, industriales, técnicos, empresarios y estudiantes.
Sobre el sector en la provincia, Mastrandrea explicó que “la cuenca forestal en la provincia está en la costa del río Uruguay, abarcando la zona núcleo que sería desde Gualeguaychú hasta Chajarí al límite con Corrientes. Fuera de los límites de la provincia esta cuenca sigue hasta Misiones lo que es bien llamado la Mesopotamia Argentina, donde el 80% de la producción nacional de implantaciones está en nuestra provincia. Si uno toma en cuenta lo que genera las plantaciones, el transporte, la industria es un sector (sobre todo en la parte industrial) que aporta, según los datos de los últimos años, al Producto Bruto Geográfico un 15%, aunque hoy pueden estar aportando bastante más. Para unas 130.000 hectáreas que menos del 1% de la superficie de la provincia realmente es una cadena con mayor importancia”.
UN RECORRIDO A CAMPO
Las jornadas Forestales de Entre Ríos, contaron con una variada temática de disertaciones las que se agruparon en el panel de producción y en el panel de industria y mercado. Durante el día de campo, la segunda parada permitió visualizar un ensayo de clones de álamos. Diego Ramillo explicó a Campo en Acción que “el objetivo de plantar como experiencia álamos en Entre Ríos es probar una alternativa al cultivo tradicional de eucaliptus que se da en la zona del río Uruguay y es una alternativa a lo que es el pino a los suelos del oeste de la provincia. Básicamente esto surgió para diversificar un poco las especies tradicionales del cultivo. Este es un ensayo experimental, donde se busca evaluar la adaptabilidad de un conjunto de clones de álamos, algunos de ellos difundidos en el delta y ver cómo se comportan a campo en la zona de Concordia”
En tanto, comentó que “el ensayo se plantó en agosto de 2011 sobre un terreno que venía de una tala rasa de Eucalyptus grandis, donde se hizo un ordenamiento de residuos, se laboreo el suelo plantando taipas y sobre ellas se plantaron los álamos a partir de material de stand”.
Sobre la sensibilidad de este tipo de materiales a las malezas, Ramillo señaló “los álamos son particularmente sensibles a la competencia de malezas porque hay que estarle encima con respecto al control. Particularmente en este ensayo se hizo aplicación dirigida de herbicida con pantalla y se realizó un control mecánico con machete en la línea de plantación”. En cuanto al frío, indicó que “en general son especies bastante más tolerantes al frío que las especies tradicionales del cultivo, al ser una especie de hoja caduca mientras la planta esté en reposo tiene una alta tolerancia al frio, se vuelven sensibles una vez que en la primavera brotan y si hay una ocurrencia de helada tardía pueden ser afectados, pero mientras que el álamo no tenga hoja prácticamente no es sensible al frío”.
La tercera parada fue realizada en el Campo El Alambrado, donde se realizó la presentación general del campo y los clones de la entrada. A su cargo estuvo la palabra de Leonel Harrand, Graciela Rembado y Jorge Alejandro.
Harrand explicó que el campo La Alumbrado comprende “alrededor de 600 hectáreas, aproximadamente 200 de este campo están destinadas a forestación.
Dentro de esta forestación, hay áreas productivas netamente y hay otras que se utilizan de diferentes maneras experimentalmente, desde lotes que son puntualmente en un diseño de ensayo hasta lotes que son demostrativos, como este donde estamos parando que es un lote comercial pero con un material específico que sirve para mostrar distintas actividades”. Este lote se implantó hacia finales del año 2009.
Sobre el objetivo de realizar este ensayo, señaló “este fue justamente tener un lote en la zona de un material genético superior que estamos hablando de un clon de Eucalyptus grandis que se puede ver en la zona lo que es la tecnología clonal en las plantaciones, estamos hablando acá de un lote de seis años que, a pesar de los lotes clonales en el país, hay en otras zonas de mayor antigüedad, en la región había poco. Entonces tener a la mano lotes con material genético superior con ciertas características que se puede ver que tecnología utilizar, tanto de su material genético como los cambios de forma de implantación, mayor distanciamiento, distintos sistemas de realeo que se aplicaran más adelante”.
Respecto al origen de estos clones, el especialista sostuvo que “es material de primera generación. Son todos clones generados por INTA pero selecciones genotípicas, fueron selección realizadas por plantaciones a fines de la década del 1980 y/o principios de los 1990, plantas que se vieron con muy buen crecimiento y luego de varios años de evaluación, en distintos ensayos, se vio que su potencial de crecimiento era muy alto así fue que se inscribieron en su momento en el INASE para comercializarlo. Hoy están, hace ya diez años, disponibles para el productor a través de diferentes viveros para su plantación”.
Para Harrand, “se utilizaron 800 plantas que es una densidad que generalmente de todo lo que es plantaciones clonales se está destinando utilizar aproximadamente ese número, a diferencia de las plantaciones de semilla que todavía se habla mucho de mil plantas por hectárea, por dos razones. Por un lado, aprovechar que ya es material de mayor calidad con diferentes características de crecimiento, darles más espacio desde un principio no es necesario estar eliminando individuos inferiores porque son todos muy parecidos; y por otro lado, hay que reconocerlo que es material que en el vivero es más caro, entonces para compensar un poco en esa mayor inversión inicial en plantines se utilizan densidades menores”.
De la redacción de Campo en Acción