Para la Cooperativa esta experiencia significa el inicio de un proceso de mayor producción y comercialización, dado que muchos productores se vieron entusiasmados con la idea de sumarse ellos también al arroz orgánico durante la próxima campaña.
José Carlos Tito, socio y consejero de la Cooperativa, y Sergio Klos fueron los productores que se animaron a destinar lotes propios, sin saber cuáles serían los resultados. Entre ambos campos sumaron un total de 260 hectáreas para la producción de arroz largo fino variedad Paso 144.
Si bien la semilla utilizada fue convencional, dado que no se consigue semilla orgánica de este cereal, la misma cumplía con el requisito de no haber sido tratada con fungicidas ni insecticidas. Asimismo el proceso fue absolutamente natural, sin la utilización de herbicidas, fertilizantes ni otro tipo de productos agroquímicos.
Los resultados obtenidos fueron aún mayores a los esperados: rindes de 80 a 85 quintales por hectárea, el doble de lo que hace 20 o 25 años lograban sus padres con los mismos métodos de producción.
Como plantea Tito, "lo más importante para la producción de arroz orgánico es la elección del lote, el cual no debe tener malezas". Su campo, de 60 hectáreas ubicado en el departamento Federal, era hasta el momento un campo natural, lo que resultó ideal para este tipo de emprendimiento. En el caso de Klos, su lote de 200 has venía de la rotación de pasturas y arroz desde hacía cuatro años.
Letis S.A. fue la firma que tuvo a cargo la certificación de producción orgánica, tomando en cuenta las normas exigidas por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, país elegido para exportar la producción.
El trabajo se realizó en conjunto con la Cooperativa, la cual para poder realizar el almacenamiento y procesamiento del arroz, debió adaptar sus instalaciones, transporte y logística a las exigencias de las normas de seguridad requeridas para el procesamiento de productos orgánicos.
El destino de la producción fue el Estado de Florida, en Estados Unidos, donde debido a casos de contaminación por arroz transgénico no pueden producir su propio cereal. El arroz elaborado se va enviando de a 100 toneladas por semana, en containers especiales para productos orgánicos, los cuales deben ser desinfectados exclusivamente con temperatura, sin poder utilizar desinfectantes químicos.
Para la Cooperativa esta experiencia significa el inicio de un proceso de mayor producción y comercialización, dado que muchos productores se vieron entusiasmados con la idea de sumarse ellos también al arroz orgánico durante la próxima campaña. Los buenos rindes obtenidos, sumado a los sobreprecios que se pagan en el mercado internacional por los productos orgánicos (un 60% más comparado con el arroz convencional), y los menores costos de producción, derivan en una muy buena ecuación económica y productiva para los productores de la zona.
Fuente: www.eloncedigital.com.ar