La nueva cosecha récord representa un aumento del 10% con respecto a la pasada, que se ubicó en alrededor de 77 millones de toneladas, producto, básicamente, de una reducida superficie sembrada con trigo y de serios problemas climáticos que afectaron al maíz.
Los 85 millones de toneladas estarán compuestos por 14 millo nes de toneladas de trigo, 18 millones de maíz, 43 millones de soja, 3,8 millones de girasol, 2,5 millones de sorgo y 4 millones de toneladas de otros granos, según la entidad rosarina.
De todos modos, hay quienes aseguran que, si el clima sigue acompañando como hasta ahora, se obtendrían números superiores, sobre todo en soja y maíz.
La Bolsa de Comercio de Rosario estima que para el consumo interno se destinarán alrededor de 19 millones de toneladas. Es decir, quedaría un saldo exportable de 66 millones de toneladas.
Si se tiene en cuenta que los precios de esta campaña son más altos que los registrados en los últimos 5 años, se estiman exportaciones a valor FOB por unos 14.500 millones de dólares.
Esa cifra significa un incremento del 15% con respecto a la del año pasado, cuando se concretaron ventas al exterior por 12.500 millones de dólares.
Este ingreso de divisas por exportaciones seguramente dibujará más de una sonrisa también en el Ministerio de Economía, ya que implicaría percibir unos 3.000 millones de dólares, o más, de retenciones, si se mantienen las alícuotas actuales.
La producción récord se apoya en el aumento del área sembrada de varios cultivos. La soja cubrirá algo más de 16 millones de hectáreas, de acuerdo con estimaciones de Agricultura. Es casi un 5 por ciento más que el año pasado, en parte porque hubo lotes que no pudieron sembrarse con trigo por inconvenientes climáticos ni con maíz debido a la falta de humedad adecuada en algunas zonas. Además, obviamente, de la buena ecuación económica de la oleaginosa.
Otro cultivo que aumentará su área sembrada es el girasol. Con 2,47 millones de hectáreas, superará un 9,3 por ciento a la campaña anterior, mientras que el maíz registrará un incremento de superficie estimado en 8,4 por ciento (se sembrarían finalmente 3,45 millones de hectáreas).
Un grano quizás algo olvidado en los últimos años, pero que se integró muy estrechamente con la producción ganadera, como el sorgo granífero, también registra un incremento importante en la siembra (21,3%), con una cobertura de 700.000 hectáreas. La base de ese aumento está en el mejor precio del cereal y las buenas expectativas exportadoras.
En línea con esta suba, la creciente demanda de las malterías para la fabricación de cerveza impulsó, además, la trepada de la cebada cervecera, que tuvo un área sembrada de 333.000 hectáreas. Esta superficie es nada menos que la segunda de importancia en los últimos 27 años.
Clarin