Este lunes es una jornada para recordar a José Hernández y su obra maestra

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El periodista describió como nadie antes, ni después, la vida rural desde el pie

Cada 6 de diciembre, en la Argentina se celebra del Día Nacional del Gaucho. Se trata de una fecha establecida por ley en 1993 para conmemorar la publicación del poema narrativo "El gaucho Martín Fierro", de José Hernández.

El Día Nacional del Gaucho se instauró el 15 de diciembre de 1993, cuando se promulgó la ley que había sido impulsada por el diputado nacional Alberto Albamonte.

Esa iniciativa, que fue promovida también por el Presidente de la Confederación Gaucha Argentina, Juan José Güiraldes, estableció también la creación de la Comisión Nacional del Gaucho. Se trata de un organismo que funciona en la órbita de la Secretaría de Cultura de la Nación y se dedica a la promoción y preservación de las tradiciones gauchas.

El «Martín Fierro», como se lo conoce popularmente, fue escrito por Hernández en 1872 en el Gran Hotel Argentino, que estaba ubicado frente a la Plaza de la Victoria (actualmente la Plaza de Mayo).

Se trata de la obra gauchesca más representativa del género, que relata las desventuras de Martín Fierro, un gaucho perseguido por las autoridades a fines del siglo XIX. La obra denuncia los abusos sufridos por los habitantes del campo, un sector castigado y marginado.

La palabra “gaucho” tiene distintas etimologías. Quizás, la más difundida sea la de origen quechua “huachu”, que significa huérfano, vagabundo.

A principios del siglo XVII, aparecen en la zona del Litoral los primeros gauchos, también llamados “gauderíos” o “changadores”. Estos fueron los primeros gauchos. Algunos años después ya los encontramos en la campaña bonaerense.

La presencia del gaucho en estas tierras tuvo mucho que ver con el ganado cimarrón, es decir, el ganado que ha escapado de los corrales o salvaje. Por entonces había en las desiertas llanuras pampeanas, miles de cabezas de vacas y caballos salvajes, sin dueños, denominados cimarrones.

Y estos hombres a los que luego llamaron “gauchos” empezaron a alejarse hacia la campaña donde podían subsistir sin mayor esfuerzo, ya que con ese ganado de nadie satisfacían sus necesidades de sustento. Para alimentarse bastaba con faenar un animal; el resto lo brindaba la naturaleza: nada más les hacía falta. De esta manera comienza a configurarse la imagen del gaucho libre, sin trabajo ni vivencia fija, que recorre a caballo grandes distancias y duerme al descampado sobre su recado cuando lo sorprende la noche en la soledad de la llanura. Lleva una vida nómade y apartada de las ciudades. Fuente: Todo Agro (todoagro.com.ar)

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