Estados Unidos

Estaba en un silo y le empezaron a echar soja

Actualidad
El hecho ocurrió en la localidad norteamericana de Stuttgart, en el estado de Arkansas. Un hombre que trabajaba en el interior de un silo casi perece, cuando un compañero suyo, sin percatarse de su presencia, comenzó a llenarlo de soja.

El infeliz, de nombre Arthur Lee Jackson, de 50 años, estaba trabajando adentro del silo de la firma Riceland Foods, cuando un compañero suyo, sin percatarse de su presencia activó el llenado con soja, según refieren los medios de ese país.

La desesperación de Jackson sobrevino cuando comenzó a sentir que su cuerpo era succionado por una voluminosa masa de soja, como si se tratara de arena movediza, sin que el trabajador pudiera subir ni aferrarse de ningún lado.

La cadena Fox 16 News no da muchos detalles sobre cómo se percataron de que Jackson estaba adentro del silo, pero por suerte para él detuvieron el llenado a tiempo, cuando apenas su cabeza asomaba por encima del mar de soja.

Así, cogoteando durante siete angustiosas horas, el bueno de Jackson aguantó que lo rescataran de ese calvario. Claro que los equipos de rescate se la vieron en figurillas para liberarlo.

Por un lado, no era posible poner en funcionamiento el sistema de vaciado ni, aparentemente, tirarlo hacia arriba por el cuerpo, porque la presión que ejercen los inocentes porotos de soja podría haberle ocasionado daños.

Por tanto, los socorristas se vieron obligados a perforar la pared del silo para sacar el grano y liberar a Jackson.

"Muy estresante", dijo el hombre cuando por fin lo liberaron sin mayores daños. Igualmente le suministraron suero por el riesgo a la deshidratación, debido al calor que parece haber adentro de un silo cargado con estos porotos oleaginosos.

"Caerse dentro de un silo lleno de grano es una muerte segura", dijeron fuentes de El Enfiteuta. "Lamentablemente es uno de las accidentes típicos del trabajo. Por suerte en este caso, el grano no alcanzó a cubrir al hombre totalmente", agregaron.

Publicado en El Enfiteuta

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web