La empresa, líder global en provisión de soluciones tecnológicas para el campo, le viene poniendo muchas fichas al desarrollo del maíz de segunda y que estima que ahora están dadas las condiciones del negocio para sumar hectáreas para los maices que se siembran después de un cultivo de invierno como el trigo.
El ejecutivo de la multinacional, puso sobre la mesa números auspiciosos para quienes se vuelquen por el maíz de segunda, siempre que lo hagan dentro de un “sistema de producción” que incluya el paquete tecnológico y know how de precisión en la aplicación.
Para esta campaña maicera 2011/2012, se proyecta un incremento de entre 800 y 1 M de hectáreas adicionales, por lo que en dos años acumularán un crecimiento superior al 1,5M de hectáreas. Y según el Ministerio de Agriocultura, el aumento previsto en el área de maíz 20112012 podrá llevar el área sembrada al récord de os últimos 20 años, superando los 5,3M de hectáreas.
Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, se espera que un 377% de los maíces sean tardíos (se siembran después de un barbecho largo) y un 8% de segunda, cifra récord para el maíz de segunda que podría alcanzar entre 400 y 500 mil hectáreas en este ciclo.
“Dado que la superficie sembrada con cultivo de invierno este año llegó a los 5,5M de hectáreas y la superficie a sembrar con soja de segunda podría ocupar 60% de esa superficie, el potencial del área para ocupar con maíz de segunda es de 3,5M de hectáreas de las cuales 2,2M están en la pampa húmeda”, dice Ogallar.
Ahora bien, ¿por qué puede ser más rentable que la soja de segunda? Según estiman en Monsanto, las relaciones de precio insumo producto y la estabilidad de los rindes en las últimas campañas apuntan a que supere la rentabilidad de la soja de primera, sin contar que tiene un efecto positivo sobre la calidad del suelo que repercute en los cultivos subsiguientes. “Hoy el productor cuenta con una excelente oportunidad para sembrar maíces tardíos y de segunda, y con los valores actuales, el margen bruto de un maíz de segunda es mayor al de la soja de segunda de cualquier región agrícola de la Argentina”, sostiene el ejecutivo.
Según Ogallar, el productor suele optar por la soja de segunda, sobre todo por los menor costos de aplicación y las condiciones naturales de la oleaginosa, ya que frente a una siembra de maíz de segunda sin aplicación de tecnología o como saldo usando semillas que sobraron, pero la ecuación cambia radicalmente cuando a la siembra se la encara dentro de lo que define como un sistema tecnológico.
“Se necesita genética adaptada par la zona, biotecnolgía que proteja el cultivo del ambiente hostil en plagas y malezas tras el cultivo anterior, un mejor tratamiento de la semilla y know how en la aplicación de las prácticas agronómicas”, dice el ejecutivo, y es ahí, donde Monsanto, con toda su oferta en semillas y asesoramiento tecnológica, entra a jugar fuerte en la difusión del maíz de segunda y quiere hacer crece el negocio.
¿Puede ocurrir que el productor no vaya al maíz de segunda pese a las mejores perspectivas de rendimiento por la difícil comercialización que luego tiene, por ejemplo con descuentos por parte de los exportadores a raíz del mercado intervenido?, preguntó punto biz
“El rendimiento es el principal factor para la rentabilidad. Y hoy el productor va a tener más rentabilidad porque el rendimiento del maíz de segunda es mejor que el de la soja”, fue la respuesta.
Finalmente, con respecto a la soja, Ogallar dijo que Monsanto sigue pensando que desembarcar nuevamente en el mercado de soja en octubre de 2013 con Intacta RR2 Pro, un evento que va a generar rendimientos adicionales de entre el 8 y el 15% ya que se trata de una soja que ofrece tolerancia a una gran gama de insectos lepidópteros y también al glifosato.
“Productores del 53% de las hectáreas de soja del país ya firmaron la carta de intención que proponemos en el cuál expresamos que nosotros vamos a traer tecnología en el futuro y ellos van a estar dispuestos a pagarla, sin dejar de tener sin cargo o costo la ya disponible, como la soja RR1 y creemos que en soja vamos hacia un clima de negocios que, al respetar la propiedad intelectual, dispare la introducción de nueva tecnología con más rendimientos, como pasa ahora con el maíz”, conlcuyó.
Fuente: Punto Biz