Entre Ríos tierra de arándanos

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En Larroque, la empresa de la familia Benedetti avanza en la cosecha de arándanos con perspectivas de levantar un 40 % más que en 2004. Cada etapa del proceso productivo, desde el manejo técnico hasta el recurso humano, integran un sistema de trabajo donde nada queda librado al azar.Comienza la cosecha Con la organización y los controles propios de productores que aspiran a incursionar en la exportación directa e ingresar al exigente mercado europeo, la familia Benedetti ha ido desarrollando pautas de trabajo que en pocos años convirtieron a su proyecto en uno de los más importantes de la provincia. Este año la cosecha dejaría 70 toneladas y en 2006 piensan aumentar la superficie cultivada y llegar a las 25 hectáreas.Proyecto familiarJuan Benedetti es uno de los cuatro hermanos que participan del proyecto, y que oficia de anfitrión en la recorrida por Campo Azul. La tarea se concentra en esta etapa en la sala de empaques, donde una docena de mujeres, con la ayuda de cintas de traslado y balanzas, selecciona, calibra y pone en cajas la cada vez menos exótica fruta. Las operarias usan cofia y barbijo y todas visten un impecable uniforme azul. Fruta de viajePor ahora el destino sigue siendo Estados Unidos, aprovechando la contraestación para colocar el producto a un mejor valor. A medida que el verano avanza el precio cae y en ese sentido los fríos de octubre han demorado la madurez y retrasado un poco la cosecha.Después del delicado trabajo de las manos femeninas las cajas son apiladas dentro de la cámara de frío, “esta berrie es muy perecedera” explica Juan, por eso la fruta, hasta el destino final debe mantener la cadena de refrigeración para no perder la calidad comercial. Este es uno de los detalles que los Benedetti empiezan a manejar periódicamente pensando en un futuro cercano, ya que actualmente “maduran” la posibilidad de la exportación directa.Por ahora la comercialización es intermediada por una empresa chilena. Metas más ambiciosas, como llegar a la Unión Europea, son más difíciles, dependen de los controles y certificaciones que son difíciles de lograr en un país todavía no preparado para este tipo de producciones donde ni los insumos que se consiguen en el mercado nacional son específicos de la actividad.Organización humanaDejando atrás la frescura de la cámara y a sus trabajadoras está el campo, lugar donde un numeroso grupo de recolectores está concluyendo con las tareas del día. Cada uno tiene un recipiente plástico cargado de fruta azul y espera que uno de los encargados registre los cajones y los cargue sobre un pequeño acoplado. En ese sector la mayoría son de la provincia de Santiago del Estero, mano de obra que recorre el país con esta especialización, hombres acostumbrados a temperaturas que agobian a cualquiera. En la otra plantación, dividida de la primera por una calle central, trabaja otro grupo, en este caso mujeres larroquenses. En el pico de la cosecha la cantidad de gente ocupada superará las 200. Este año piensan cosechar un 40 % más que en 2004 llegando a los 70.000 kilogramos. Los arbustos seguirán creciendo y progresando en su rendimiento en los años siguientes. Pero las aspiraciones de cosecha no se quedan allí: los Benedetti piensan ya en la implantación de otras 10 hectáreas -llegarán a 25 con el cultivo- para apuntalar el proyecto productivo de la fruta azul, enclavado en el sur entrerriano.Nota de Julio Sartori en Acción de LarroqueEspecial para Campo en Acción

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