Energía, fertilizantes y fletes son los primeros mercados en reaccionar

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La guerra en Medio Oriente sacudió a los mercados internacionales, aunque, al menos por ahora, el impacto directo sobre los commodities agrícolas es más acotado de lo que muchos analistas esperaban. La principal reacción se observa en el mercado energético y en los insumos vinculados a esa cadena. Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, explicó que los episodios geopolíticos recientes generan volatilidad pero no necesariamente alteraciones profundas o prolongadas en los precios agrícolas. “Con el tamaño y el impacto potencial que esto puede tener, que los mercados solo se hayan movido lo que se movieron realmente llama la atención”, resaltó.

Mientras los precios del petróleo y el gas reaccionaron con fuerza, el mercado de granos se mantuvo relativamente aislado debido a una oferta robusta y una menor percepción de riesgo logístico. En ese sentido, Romano consideró que para el sector agropecuario argentino la crisis genera incertidumbre sobre los costos de fertilizantes y fletes, justo cuando ya se empiezan a hacer previsiones de inversión para la nueva campaña.

A su juicio, este tipo de conflictos produce reacciones que se expanden de manera gradual en los mercados, con mayor intensidad en aquellos sectores directamente vinculados con el origen del problema. “Es como un lago muy quieto al que se le tira una piedra., donde cae la onda es grande pero a medida que se aleja el impacto se va diluyendo”, graficó.

En esa lógica, el epicentro es el sector energético. “El impacto está muy concentrado en los mercados de energía y todo lo que esté más pegado a eso se mueve más fuerte”, explicó el especialista durante una charla que brindó para productores y técnicos en el Centro de Investigación Agrícola de Basf en San Jerónimo Sud, jornada en la que la compañía agropecuaria presentó innovaciones en semillas, digitalización y protección de cultivos.

En el ámbito estrictamente agropecuario, el primer efecto visible aparece en los fertilizantes nitrogenados, particularmente en la urea. De hecho, frente a la incertidumbre energética, "desaparecieron precios y condiciones" para ese producto. "Está todo el mundo recalculando a ver qué va a pasar”, afirmó. La explicación radica en que el insumo principal para hacer urea es el gas y "hoy hay una gran incertidumbre en ese sentido”.

La situación adquiere especial relevancia para los productores argentinos porque coincide con el período en que se empiezan a tomar previsiones para la próxima siembra de trigo. En ese sentido, el analista advirtió que el sector necesita mayor claridad en el corto plazo para poder definir estrategias de compra. “Estamos a poquito de la siembra de trigo y necesitaríamos tener un panorama más claro del precio de fertilizante con el que vamos a trabajar”, remarcó.

Un segundo canal de transmisión del conflicto hacia el agro aparece en los costos logísticos. El encarecimiento de la energía impacta directamente en el transporte marítimo y terrestre. “Los fletes también reaccionan porque consumen mucha energía y porque aparecen primas de riesgo en el transporte internacional”, explicó Romano.

Esto se traslada a la competitividad de los productos agrícolas en el comercio global. “Ese flete más caro hace que los productos, al moverse, tengan un impacto más alto y que la cotización que se ofrece al exterior tenga que recalcularse”, agregó.

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