Se perdieron 936.753 cabezas. En 2006 el stock provincial llegaba a 5.062.599 animales y hoy es de 4.125.846. La sequía y las crecidas de los ríos fueron dos razones centrales de la merma, pero para los productores la causa principal del derrumbe fue la “falta de políticas” claras para la actividad y la “falta de rentabilidad”. Recuperar el número de cabezas llevará varios años.
La cifra, ciertamente, es alarmante. En cuatro años, más precisamente entre la segunda campaña de vacunación contra la fiebre aftosa de 2006 y la primera de este año, en Entre Ríos el rodeo bovino perdió 936.753 cabezas, lo que representa un derrumbe del 18,48 %.
Para que lo comprendan quienes no conocen de campo: la provincia tiene hoy casi un millón de vacas menos que hace cuatro años.
La sequía, primero, y la creciente de los ríos, después, fenómenos que castigaron duramente a la ganadería entrerriana, claro, fueron dos de las razones centrales de la merma. Pero hay una tercera y es la que un productor, con cierta ironía, llamó “el efecto K”; es decir, las políticas instrumentadas por el Gobierno nacional que, según la opinión de los referentes del sector, desalentó la actividad, anuló la rentabilidad y demolió una de las actividades económicas centrales del país y la provincia.
Opiniones.
Para el ex presidente de la Sociedad Rural de La Paz, Gabriel Simonato, veterinario, productor y un profundo conocedor de la ganadería entrerriana, en la caída del stock “influyeron situaciones climáticas” como la sequía y la crecida de los ríos, pero la razón central es “la falta de perspectivas de un negocio que es de alta inversión y largo plazo”.
De aquí en más, para Simonato, “habrá que desandar el camino y consultar a las entidades de productores, porque lo que dijeron que iba a pasar en materia de trigo, maíz y carne, finalmente, se cumplió. Es evidente que no se puede manejar el país con el látigo de (el secretario de Comercio Interior, Guillermo) Moreno ni desde la soberbia tecnocrática de otros personajes”.
Para el productor paceño, sin embargo, un cambio de política ganadera “no es posible” con la actual administración nacional.
Luis Miguel Etchevehere, director por Entre Ríos de la Sociedad Rural Argentina (SRA), por su parte, tampoco duda. “Este es un gobierno que atenta contra la ganadería, la está destruyendo”, le dijo a EL DIARIO RURAL.
“Ellos dicen que ayudan al productor porque les dan subsidios a tres o cuatro amigos, haciendo clientelismo con el productor agropecuario, y se les escapa lo grueso, que en cuatro años hay un millón de cabezas menos”, disparó. “Las cifras son objetivas, incuestionables”, remarcó.
Para comenzar a revertir esta situación, Etchevehere consideró indispensable “reglas claras y previsibilidad” para que el productor “recupere la confianza perdida en este gobierno y se anime a invertir en forma importante para recomponer el stock”.
Desde la Federación Agraria Argentina, el dirigente Jorge Ruiz ubicó en la “falta de políticas claras” y la “falta de rentabilidad” las causas de la caída del rodeo.
Al no tener rentabilidad, analizó el federado, el productor “se fue desalentando, no dejó vientres, vendió vacas nuevas, y todo eso da como resultado una caída del stock” sobre todo cuando “el bajo precio de la hacienda alienta el consumo --llegamos a los 72 kilos por habitante-- que obligó a faenar más animales de los que se producían. La consecuencia: el stock cae un 20 %”.
Ahora, en cambio, “los precios de la hacienda han aumentado, la actividad recupera la rentabilidad y, esto, quizá, lleve a una recomposición del stock dentro de tres años”, opinó Ruiz.
Los actuales valores, sin embargo, advirtió el dirigente agrario, “son producto de la coyuntura” porque los precios que se pagan en el país son superiores en 30 ó 40 centavos de dólar a los de Brasil y Uruguay”. El novillo gordo “cuando se logre un equilibrio, seguramente, va a quedar en 6 pesos, no en lo que se está pagando ahora”, pronosticó.
Años fatales. Para Miguel Aizaga, de la Federación Entrerriana de Cooperativas (Fedeco), a su turno, se llegó a esta situación “por la mala política ganadera” que se convirtió en “un factor determinante” para la caída del stock, aunque también incidió el clima.
Tener en hoy un millón de cabezas menos que hace cuatro años “es preocupante, alarmante”, subrayó, y analizó que la solución pasa por “un cambio” en las políticas para el sector.
Mencionó, en este sentido, la necesidad de “alentar al responsable de aumentar el rodeo que es el criador” porque es “fundamental” recuperar “la fábrica” de terneros. Para ello, Aizaga planteó la posibilidad de que se otorguen créditos “como los de antes”, a largo plazo, tasa baja y con dos o tres años de gracia, hasta que los propios terneros puedan financiar la actividad.
El Diario