Desde hace tres años, la Red Conocimiento de Malezas Resistentes (REM) que coordina Aapresid se planteó presentar un diagnóstico que revele el área con mayor porcentaje de agricultura extensiva del país a fin de configurar el mapa de las malezas con resistencia a herbicidas que preocupan y ocupan a los actores del sector. Así comentó a Campo en Acción el Gerente de REM, Ing. Agr. Martin Marzetti, quien además destacó que con esto se buscó que “el Estado tome dimensión de las problemáticas para tomar las medidas que están a su cargo, y además para los productores, investigadores y empresas para tener un buen diagnóstico de la situación en pos de brindar soluciones para la producción agropecuaria.
El trabajo se realizó durante 2013 por medio de consultas específicas a más de 250 informantes calificados y abarcó 178 departamentos y partidos de las provincias agrícolas de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos, Salta, Chaco, La Pampa, San Luis, Tucumán y Santiago del Estero. “Los mapas se aprecian bien, es decir en toda las zonas agrícolas hay una u otra maleza, diferenciándose que en el norte hay un tipo de maleza y en el sur otro. Pero básicamente en casi toda la superficie agrícola hay algún tipo de maleza resistente” explicó el especialista.
Según explicó Marzetti, la tendencia va hacia un manejo más integrado, incluso del glifosato como herramienta, pero no como la única sino que como “un manejo integrado de malezas. Esta ya se venía haciendo anteriormente, la que nunca se debía haber perdido, ya que integra al glifosato como un herbicida, siempre rotándolo con muchos otros modos de acción. Además con prácticas culturales, como la rotación del cultivo y que por cuestiones políticas se fue disminuyendo”.
Dentro de lo que son las prácticas agronómicas, el especialista destacó la importancia sobre la correcta limpieza de las cosechadoras, sobre todo aquellas que son trasladadas a diferentes zonas. “Esto se evidencia en los mapas, porque si no fuera por este medio de dispersión que hace el hombre con su maquinaria sería imposible el traslado de alguna maleza tanto kilómetros, a pesar de que existen medios naturales como el viento, agua y los pájaros. Con la velocidad que se dio este proceso, las maquinas cosechadoras son una de las principales fuentes de dispersión. Una de las prácticas preventivas por excelencia para aquellos lotes que aún se encuentran limpios, es la exigencia de la limpieza de las cosechadoras, una práctica básica para prevenir el ingreso de estas malezas”.
El Ing. Marzetti comentó que en el relevamiento a campo se detectó la existencia en nuestra provincia de especies de malezas como el sorgo de Alepo, principalmente en la zona oeste de la provincia siendo más agrícola, y una maleza sospechosa en Entre Ríos que sale en los mapas, Amaranthus sp o yuyo colorado resistente al glifosato, a la que consideró como “la que genera la mayor amenaza”.
Según el especialista, “la rama negra todavía no es declarada como resistente, sino que es tolerante, por lo tanto no la incluimos en los mapas de malezas resistentes. Pero si decimos rama negra, seguramente ocuparía todos los departamentos, porque está dispersa no solo en Entre Ríos sino de Salta hasta Necochea. Tenemos rama negra con problemas de control, pero por esta diferencia de definiciones no está incluida en los mapas”.
Las malas hierbas se están poniendo cada vez más difíciles y en cada campaña se suman más especies a la lista de la resistencia. Es preciso aportar conocimiento y trabajar en forma colaborativa para que dejen de ser un problema para la producción.
De la redacción de Campo en Acción