El valor de la tierra subió hasta un 15%

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De acuerdo con los datos oficiales incluidos en el informe denominado “El buen momento de los agronegocios en la Argentina”, el precio de los campos agrícolas subió un 210 por ciento desde 2001 (a precios constantes en pesos), mientras que el valor de la superficie para ganadería creció un 225 por ciento. Claro que, en el medio, la devaluación triplicó las cotizaciones. Desde el sector privado, y según las estadísticas de la firma Bullrich Campos, entre 2001 y 2005, los incrementos, tomados a valores históricos en dólares, fueron del 57 por ciento para tierras agrícolas, 96,4 por ciento para campos de invernada, y 80 por ciento para cría. Si la comparación se realiza a precios indexados, la suba cae alrededor de 10 puntos. Pero la variación más sintomática ha sido la registrada en el último año: pese a que el precio de los commodities cayó, y que los insumos aumentaron, el valor de los inmuebles rurales sigue en ascenso. En Córdoba, por caso, los campos han registrado subas de hasta 15 por ciento, en sintonía con la tendencia nacional. “A principios de año se pensaba que los precios habían tocado su techo, pero eso no ha ocurrido, sino que además estamos contabilizando un aumento del 10 al 15 por ciento en los precios de los campos en Córdoba”, señaló Eduardo Fitz Gerald, director de la Compañía Argentina de Tierras, una firma con más de 30 años de trayectoria. Caja de seguridad La razón por la que la tierra se despegó de la evolución de los commodities tiene varias aristas, pero hay dos ejes principales: por un lado, hay una lógica intrínseca motivada en una fuerte demanda y una escasa oferta, tal como ocurre con el mercado inmobiliario en general. A la vez, la tierra se ha convertido en una caja de seguridad para los tenedores de billetes. A esta altura, ya es incluso una inversión, con rendimientos anuales que oscilan entre tres y ocho por ciento. “Los argumentos son similares a los que se manejan desde 2002. La gente se alejó de los bancos, y el sitio más seguro para colocar excedentes es la tierra”, agregó Fitz Gerald, quien aseguró que Córdoba fue la provincia donde más creció el precio de los campos agrícolas en los últimos cinco años, en consonancia con el aumento de la superficie sojera. “El centro-este y sur de Córdoba han tenido una valorización muy fuerte. También el norte. Ocurre que, al ser superficies chicas, tomaron valores impensados. La soja ha sido el detonante, y sigue baja la oferta y alta la demanda por los campos agrícolas”, explicó el ejecutivo. En la base de datos de la Compañía Argentina de Tierras, la región más cotizada de la provincia es el sudeste, desde donde se proyectó la siembra directa. Los campos cercanos a Monte Buey, Monte Maíz, Marcos Juárez o Arias valen entre tres mil y seis mil dólares por hectárea, aunque con picos de hasta 8.000 dólares. “Siempre en un escalón más abajo, también es importante la evolución y la demanda de campos ganaderos, entre los que la oferta es muy escasa, especialmente en referencia a la extensión necesaria para cerrar una unidad de negocio”, añadió Fitz Gerald. “No sería serio pronosticar, porque a diferencia de otras épocas, ahora la inversión interna está muy despegada de los vaivenes políticos y económicos. De todos modos, se vislumbra un futuro atractivo en la exportación de los productos agroalimentarios”, razonó Fitz Gerald. A nivel nacional, el promedio de aumento para los campos agrícolas en el último año fue de 500 dólares, mientras que las tierras para invernada subieron 250 dólares, y la superficie para cría de ganado creció 100 dólares. En cuanto al origen de los fondos que impulsan el ascenso en los valores, además de empresas agropecuarias, también existen inversores de otros sectores económicos; y extranjeros, para quienes los precios son baratos en comparación con la “burbuja inmobiliaria” que se experimenta en Estados Unidos o la Unión Europea, regiones donde los inmuebles cotizan a cifras varias veces superiores a las que se pagan en la Argentina.

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