Si bien la utilización del trigo como doble propósito existe desde hace tiempo, con la campaña triguera 2006 en el horizonte cercano y dada la depreciación del cultivo debido fundamentalmente a los precios, especialistas trabajan sobre el cereal en pos de darle una mano la productor agrícola ganadero para que tengan en cuenta (muchos lo hacen) la utilización del cereal como una especie de reaseguro ya que la incorporación del trigo en la cadena forrajera permite reemplazar a la avena y el centeno que suelen experimentar pérdidas importantes en calidad y cantidad de forraje a causa de enfermedades y heladas en diferentes etapas del ciclo de los dos cultivos.
En ciertas regiones de la provincia de Córdoba, de manera particular el sudeste, el uso del cultivo de trigo para producción de forraje y grano es cada vez más generalizado en las empresas agropecuarias productoras de carne y leche.
Además de colaborar en la alimentación del ganado, ayudado por una buena lluvia en meses clave, como por ejemplo setiembre, se puede transformar en un buen negocio ya que el aporte de humedad ayudará a que el cultivo provea un muy buen rendimiento final de granos.
Los principales argumentos que esgrimen los investigadores al momento de consultar que debería tener en cuenta un productor al momento de analizar si usar esta forma de producción, es que el trigo destinado a doble propósito tiene facilidad de implantación y gran plasticidad en la época de siembra, excelente reacción luego del pastoreo directo, calidad nutricional a lo largo de todo el ciclo del cultivo e importancia como antecesor de cultivos de segunda como soja, maíz, sorgo o girasol.
Los análisis económicos hechos sobre este método de producción por los especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Marcos Juárez muestran que un adecuado manejo del cultivo como doble propósito permite estabilizar los ingresos en la empresa agropecuaria. Las evaluaciones hechas en campañas pasadas permitieron determinar el ingreso bruto del uso de trigo en el caso de usarse sólo como productor de grano, respecto al uso como forraje y grano en tratamientos con uno, dos y tres cortes. Los análisis destacan que todos los tratamientos con cortes respecto al usado como testigo, sólo para la producción de granos, muestran resultados positivos ya que el promedio de los ingresos, muestran valores superiores a la utilización únicamente para cosecha.
Ensayos hechos allá por el año 2001 muestran muy bajo riesgo, ya que sólo en el 37 por ciento de los casos perdieron productividad como grano. En la oportunidad, el incremento de ingreso económico por producción de carne hizo que el resultado total sea mayor al sembrado sólo para grano.
También el segundo corte fue "rendidor" pues la pérdida de productividad como grano fue sólo del 25 por ciento. Además, el grano se mostró a la altura de otros cereales puesto que el rendimiento promedio de materia seca obtenido fue de 5.570 kilos por hectárea, productividad comparable a las que se logran con centeno, triticale y avena en tres cortes y con raygrás anual en cuatro cortes. El rendimiento de grano promedió 1.580 kilos por hectárea, contra aproximadamente los 3.000 kilos por hectárea que dieron los cultivos destinados exclusivamente a granos sembrado en campos de la zona sudeste de la provincia. Estos resultados demuestran lo factible y rentable que es el uso del trigo de doble propósito en aquella región.
Fuente: La Mañana de Córdoba