Preocupación oficial

El temor por la sequía se extiende más allá del sector agropecuario

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La campaña agrícola está condicionada por la fuerte sequía que afecta a las regiones productivas núcleo del país, tanto agrícolas como ganaderas, incluyendo a economías regionales. La mitad de las exportaciones se originaron en el campo.

La campaña agrícola está condicionada por la fuerte sequía que afecta a las regiones productivas núcleo del país, tanto agrícolas como ganaderas, incluyendo a economías regionales. Frente a ese escenario, datos privados ya proyectan un recorte del orden del 30 al 35% sólo en el caso de la zafra de trigo, además de remarcar el importante retraso que se observa en las coberturas de granos gruesos, para los que se corre el riego de finalización del plazo para sembrar.

Estudios realizados por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en sintonía con relevamientos difundidos por analistas privados y especialistas en economía agropecuaria, precisan que son cuantiosos los daños que se computan por sequía, a esta altura de la campaña, en la pradera pampeana.

Asimismo, ese "inesperado protagonista que se está adueñando de todas las miradas en el campo", como definieron analistas sectoriales a la continuidad de la sequía, extiende la situación de incertidumbre productiva sobre las actividades agroindustriales, con retrasos que se reflejarán en la molienda de granos y, consecuentemente, en el retraso de las exportaciones.

Especialistas en economía rural, aunque prevén estabilidad en las cotizaciones internacionales de commodities y tendencia firme en las posiciones del término, pusieron de relieve que la crítica situación que se presenta para el trigo se profundiza si se considera la mayor demanda mundial que se proyecta para el cereal.

En ese contexto, el analista Pablo Adreani remarcó que la molinería brasileña, el principal país demandante de trigo argentino, tendrá un fuerte recorte en su propia cosecha y requeriría importar no menos de 10 millones de toneladas del cereal que, por escasez interna, el país no podrá abastecer.

Entre tanto, desde el Inta se recordó que la campaña en marcha de granos gruesos, que deja el verdadero ingreso fuerte de divisas al productor y al país, sigue comprometida en su implante, con retrasos significativos y proyección de mermas en calidad a la hora de la zafra.

El dato no es menor a la hora de ser considerado por el gobierno, pues la caída productiva o de calidad en la cosecha nueva se traducirá en menor recaudación fiscal en concepto de retenciones, inestimables hasta el momento, cuyos resultados finales se verán en 2007, al finalizar la trilla y en plena campaña electoral.

"De los 40.000 millones de dólares de exportaciones de 2005, más de la mitad se originaron en el campo y lo recaudado por retenciones equivalió al superávit fiscal de ese año; asimismo, de los 21.000 millones de dólares que exportó el agro, 8.000 millones son productos primarios, es decir directo del productor al barco", puntualizaron analistas vinculados a la exportación, en declaraciones a la prensa.

Las fuentes consultadas también acotaron que la zafra final 2006/2007 se ubicará "varios millones de toneladas por debajo" de las que se lograron en los últimos tres años, que impulsaron inversiones en el país de parte de industriales agrícolas elaboradores de subproductos granarios (harinas y aceites, entre otros).

Informes de la Secretaría de Agricultura y de la Bolsa de Cereales coincidieron en señalar que en el centro y sur de Buenos Aires los cultivos recibieron con alivio algunas lluvias, aunque las gotas caídas en el resto del área agrícola fueron inferiores a los 7 milímetros, lo cual no sirve para revertir la condición hídrica de los cultivos.

En Chaco y noreste de Santiago del Estero la persistente sequía devino en cultivos mayoritariamente malos.

El severo estrés hídrico se prolonga sobre el norte de Santa Fe. En la mayor parte de Córdoba continúan severamente restringidos por la escasez de humedad.

Dentro del núcleo triguero norte y considerando el este de Córdoba y centro-sur de Santa Fe, se aprecia un paulatino descenso de humedad hacia el lado occidental.

Las lluvias sobre el centro-sur de Buenos Aires causaron un alivio muy oportuno en el sudoeste bonaerense. Con acumulados promediados en 20-25 mm los niveles de reservas mejoraron las expectativas productivas de una amplia zona que se hallaba severamente limitada.

Para el conjunto nacional, se mantiene la proporción de cultivos calificados en "malas condiciones" (30%), "regulares" (15%) y "buenos a muy buenos" (55%).

La continuidad del clima seco que afecta a las provincias norteñas podría impactar en la magnitud proyectada de girasol a nivel nacional. En cuanto al maíz, según la Sagpya, "la siembra avanza lenta, a la espera de mejores condiciones de humedad y temperaturas edáficas".

Fuente: La Capital

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