En Cuba

El regreso de la zafra

Actualidad
El Gobierno de Fidel Castro pretende reflotar su industria azucarera aprovechando la coyuntura internacional que elevó el precio hasta la cifra récord de US$420 la tonelada. China, principal socio comercial de la isla, necesita cada vez más azúcar.

La decisión fue tomada en febrero en una reunión presidida por el propio presidente Fidel Castro y en ella "fueron adoptadas medidas organizativas, financieras y de aseguramiento" para lograr una mejor zafra.

El ministro del Azúcar, General Ulises Rosales del Toro, expresó que ya están recibiendo los aseguramientos "herbicidas y fertilizantes para aplicarlos en tiempo y tener una pronta respuesta".

Sin embargo, esta situación no será permanente, "la producción azucarera dependerá en el futuro de los precios en el mercado mundial y la eficiencia de la gestión de su agroindustria", aclaró Rosales del Toro.

Hasta China

La mayoría de los 156 centrales azucareros con que contaba el país fueron paralizados y muchos de ellos desarmados y sus equipos y piezas utilizadas como repuesto en los que aún se continúa moliendo.

En la actualidad sólo están produciendo azúcar 42 ingenios con lo que el país llegó el pasado año a la zafra mas pequeña de su historia, alcanzado la cifra de 1,3 millones de toneladas.

Esta situación provocó que Cuba tuviera que importar desde Colombia 100.000 toneladas, ya que lo producido en el país no fue suficiente para el consumo interno y los compromisos internacionales.

Dentro de estos compromisos están las ventas a China, uno de los principales socios comerciales de la isla, que ya anunció además que necesitará comprar mayores cantidades de azúcar en el futuro inmediato.

La situación podría obligar al país a reactivar varios de los centrales paralizados con lo que se volvería a dar trabajo a miles de personas que fueron desviadas a otros sectores de la producción.

En el pasado, la industria azucarera fue el motor de la economía cubana y en ella trabajaban 400.000 empleados mientras que de forma indirecta había vinculadas a su producción más de 2 millones de personas.

Los bajos precios del azúcar y el incremento del precio de los combustibles llevó al gobierno cubano a cerrar más de un centenar de centrales y convertirlos en granjas de producción agropecuaria general.

La idea fue que el país produjera lo justo para su consumo interno y dedicar la producción extra al azúcar orgánico de alta calidad que tenía un mejor precio en el mercado internacional.

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