Creció 2 kilos el consumo interno

El pollo pierde el mercado europeo y se concentra en Venezuela

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Por las barreras comerciales, problemas de competitividad y estrategia, la industria aviar argentina pierde posiciones en la Unión Europea y Japón ante competidores como Brasil y Chile.

Venezuela concentra las mayores ventas y China es segundo destino en garras y alas. También se pierde valor agregado al vender el pollo entero. Creció 2 kilos el consumo interno de pollo en el país, según lo informó Roberto Domenech, titular de la Cámara de Empresas Procesadoras Avícolas.

El sector avícola sigue creciendo, y de acuerdo a la perspectiva que se lo mire, el futuro se puede presentar auspicioso o preocupante, según se interpreten las declaraciones formuladas esta semana al canal porteño Metro por Roberto Domenech, el titular de la Cámara de Empresas Procesadoras Avícolas.

De acuerdo a sus definiciones, los mercados argentinos estás diversificados, pero estamos avanzando con sesgo demasiado inclinado hacia la comercialización del pollo entero, lo que reduce la oferta argentina al mundo de pollo trozado, es decir con agregado de valor, y hay que reconocer que “nosotros teníamos una participación más importante en el corte de pollo, tanto en la pechuga como en pata muslo, y pata muslo deshuesada”, aseguró el dirigente.

Esto sucede porque, de acuerdo a sus palabras, cada vez perdemos un poco más de posición en la Unión Europea. “Evidentemente, Brasil, con distintas negociaciones que ha venido llevando adelante ha mejorado su participación en Europa, y Tailandia ha vuelto a tener una presencia importante en este bloque de países. Chile, con el tratado de libre comercio, también ha ganado un espacio importante. Nosotros, competimos sin ninguna ventaja y con una diferenciación negativa ya que nuestro producto paga prácticamente el 60 % de aranceles por parte del importador”, describió Domenech.

Esto impactó en el sentido de las exportaciones argentinas de carne de pollo al mundo, rediseñando el mapa de relaciones comerciales. De allí que las ventas a Europa cayeron en forma exponencial. De las 25 mil toneladas que se vendían a la Comunidad Económica Europea, se pasó a 7 mil toneladas porque los precios no ayudan debido a este impuesto que funciona como una barrera arancelaria.

“Ahora tenemos muchas expectativas que aunque sea en algunos sectores esta posibilidad de abrir las negociaciones con la UE podamos recuperar algunos espacios junto a la citricultura y las frutas y la carne. Nosotros tenemos un trato directo con la organización que nuclea a los productores brasileros y ellos no querrían que se presenten listas separadas por países, y preferirían que los sectores fueran en bloque a negociar por la carne de pollo”, prescribió.

Caribe.

Como conclusión se desprende que hemos perdido mercado en Europa y en compensación lso productos aviares viajan con mayor velocidad y volumen hacia Venezuela, quien “sin dudas se ha convertido en el tractor del pollo argentino. Este año vamos a estar mandando unas 140 mil toneladas a Venezuela. China es el segundo destino y lo que en algún momento fue un recupero para nosotros hoy es un producto porque tiene valores casi similares a lo que es el pollo entero en otras partes del mundo: hablamos de las garras y las alas. Ahí estamos con un poco más de 65 mil toneladas al año con precios entre 1.800 y 2.000 dólares la tonelada.

Chile es otro destino importante, porque trabaja un pollo similar al que trabajamos nosotros: un pollo grande y de color amarillo. Al no tener la Unión Europea hemos debido rescindir la posibilidad de operar en Japón, que es un mercado que importa un millón de toneladas de pata muslo deshuesada por año. Esto es valor agregado que se paga más, y nosotros lo perdemos”, expresó el titular de CEPA. “Todo lo que tiene valor y trabajo se paga más, y cuando se agrega valor se agrega mano de obra”, consignó.

Durante 2012 se volcó más pollo al mercado interno que estaba previsto para la exportación y se tuvo un crecimiento de consumo de 2 kilos per cápita por cada argentino, y sobre un total de 2.060.000 toneladas de producción un poco más de 300 mil fueron al mercado mundial.

“Traducido a dinero terminamos el 2012 en 590 millones de dólares de exportación de aves y este año, por como viene el primer trimestre, entendemos que vamos a tener un crecimiento de unas 40 mil toneladas, un 12 % de lo que exportábamos, vamos a estar cerca de las 370 mil toneladas, y eso significa 675 millones de dólares”, aseguró.

Brasil.

Ante la pregunta acerca de cuáles son las diferencias con Brasil, Roberto Domenech fue contundente. “En carne avícola, en consumo per cápita anual, el brasilero está en 47 kilos y nosotros en 42. Brasil es un país que tiene un espacio importante para crecer en el consumo de proteína animal. Ellos están en los 90 kilos de todas las carnes. Argentina desde la década del ´40 tiene 100 kilos de proteína animal y lo que ha hecho es un reemplazo y ha diversificado el consumo y hoy estamos en 110 kilos con 59 kilos de carne bovina, 42 de pollo, 9 de cerdo, es decir que estamos en un consumo con el de EE.UU.”, describe con precisión euclidiana.

En materia de exportación –continúa explicando- la Argentina no tiene más de 12 años de experiencia con 8 años de intensidad, en tanto que el país carioca empezó en el año `73 con la crisis del petróleo y de allí no bajó nunca. Es decir que en producción estamos 10 a 1 a su favor, en toneladas 8 a 1 con relación a la Argentina; en población 6 a 1. Pero en exportación son los principales exportadores mundiales con 3.800.000 toneladas, sería 10.5 a 1 con relación a Argentina.

“De todos modos, esto no significa que tal vez Argentina tenga mejores posibilidades de crecer porque ellos están en todos los países en todo el mundo y con participaciones importantes. El año pasado Brasil bajó casi un 5 % sus exportaciones por estos problemas de precios, de saturación de mercados, de crisis que no tomaban el producto, mientras nosotros crecimos un 11 % en las exportaciones. Estamos transitando caminos distintos”.

Precios.

Para Domenech, el precio es el factor clave, y ensaya una explicación socioeconómica para poner en contexto el problema. “La carne bovina fue naturalmente en la Argentina un tapón para el desarrollo y crecimiento de otras carnes, porque en el mercado interno fue muy barato y sumado a los vaivenes que solía tener con los problemas sanitarios o cierres de mercado o cuotas que se otorgaban y quitaban y se volcaba al mercado interno a bajo costo. Con lo cual fue muy difícil desarrollarse, y de alguna manera, en el caso del pollo, se desarrolló a la sombra de la carne bovina. Cuando se sale de la convertibilidad, las dos carnes con distintas posibilidades de ofrecerse encontramos que el mundo nos pedíamos todos lo que ofrecíamos”, razona.

Entonces se ganó en competitividad y si antes de 2002 se quería vender pollo al mundo se lo hacía a pérdida cotizando a 1.300 dólares la tonelada y aún era muy caro. Luego, con la devaluación de 2002, se vendía a 600 dólares “y ganábamos plata, y era el mismo pollo, que consumía lo mismo, cambiando la ecuación y no la productividad del sector”.

Fue allí que se recibió una gran demanda mundial y el sector pegó un crecimiento importante, igual que las otras carnes, pero con distintas realidades.

“Nosotros administramos un plan de crecimiento estratégico 2003-2010 y lo llevamos a delante y evidentemente la carne fue tomando el precio internacional y que la ubicó en un orden de consumo de los 60 kilos, y se fueron sumando otros elementos como sequía, conflictos, desentendimientos.

Nosotros tuvimos un crecimiento sostenido, parejo, un tiempo importante con un precio que tenía una compensación que ayudó a fortalecer, y que se compensaba con el precio que tenía el producto y quedó muy barato. En diciembre de 2011 esta compensación desapareció pero como en todo el mundo el pollo quedó como la carne barata y la sigue siendo”, precisa Domenech.

Hoy el precio de la carne aviar en la Argentina no está congelado por las acciones de Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior, y según el sector se trabaja “dentro de un diálogo permanente donde se nos monitorea todo el tiempo y con eso dialogamos”.

Inversiones

El crecimiento del sector fue de más de 100.000 toneladas por año. Hay que tener en cuenta que arrancó con 730 mil toneladas en 2003 y se hizo en el 2012 un total de 2.060.000 toneladas, pero para crecer hay que crecer en galpones. En 2003 el sector arrancó con 4 millones de metros cuadrados de galpones y hoy estamos en 9.5 millones. El parque era de 350 incubadoras de 100 mil huevos cada una y estamos en más de 700. Lo mismo pasa con las planas de faena y los molinos de alimentos, y esto demandó una inversión promedio de 100 millones de dólares o 400 millones de pesos en los primeros años. Gran parte de esa inversión fue en galpones.

Allí entra a tallar lo que se llama servicio de cría y guarda de los pollos, que son los famosos integrados que tiene el sector avícola. La empresa le provee el pollito bb, el alimento balanceado, el asesoramiento veterinario sobre una infraestructura que es propiedad del integrado y él cobra por el cuidado y guarda, sea bueno o malo el resultado tiene mayor o menor rendimiento, pero fuera de lo que es el precio. Ahí es donde hay que hacer a futuro el 50 % de la inversión. También las empresas hicieron sus propios galpones, pero hay mucho que invertir en materia de reproductoras.

Gustavo Sánchez Romero / Dos Florines

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