El picudo negro se acerca: amplía su radio de acción y ya se lo ve haciendo daño en Santa Fe

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El picudo negro de la vaina de la soja es una plaga que, en los últimos años, mostró un avance sostenido en distintas regiones productivas del norte argentino. Su presencia fue reportada en el Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de Plagas y resulta de interés conocer el avance de esta plaga. Frente a esta situación, especialistas ponen el foco en aplicar las medidas de manejo sanitario para el movimiento de maquinaria en zonas productivas, a fin de evitar la dispersión involuntaria de la plaga, ya que, según un informe técnico, la expansión reciente del insecto no responde a patrones naturales de dispersión, sino que estaría vinculada principalmente a la acción humana.

“La presencia del picudo negro de la vaina en la Argentina fue registrada por primera vez en la campaña 2005/2006 en Santiago del Estero. Desde entonces, su avance fue lento, pero sostenido dentro del NOA, alcanzando Tucumán, Catamarca y Salta”, señaló María Guillermina Socías, especialista del Grupo de Innovación en Sistemas Agrícolas del INTA Salta.

Sin embargo, en los últimos años la situación cambió. “Entre 2022 y 2025 se detectó una expansión dentro de Santiago del Estero hacia nuevas zonas productivas en el Nordeste y en enero de este año en el sudeste de esa provincia, mientras que en Chaco su presencia fue confirmada en el departamento Almirante Brown”, indicó Socías.

El dato que más inquieta es su reciente aparición fuera de su área histórica: a fines de la campaña 2024/2025 fue detectado en el centro-norte de Córdoba. En la campaña 2025/26, Javier Molina (de la Agencia de Extensión Rural Río Primero del INTA) y Fernando Fava (de la Estación Experimental Agropecuaria Manfredi del INTA) confirmaron la presencia extendida de este picudo en los departamentos Río Primero, Santa María y Río Segundo de la provincia de Córdoba. En la campaña 2025/2026, Analía Rausch (de la Agencia de Extensión Rural Ceres del INTA) confirmó su presencia en Ceres, Santa Fe. Este avance hacia el corazón de la región sojera puede marcar un punto de inflexión.

“El salto geográfico tan marcado de un año a otro no obedece a patrones naturales de dispersión, sino que puede estar asociado al movimiento de maquinarias y vehículos entre zonas productivas”, expresó Socías.

El picudo negro de la vaina presenta características biológicas que potencian su capacidad de daño. Es una especie univoltina —con un solo ciclo anual— y acompaña al cultivo de soja durante todo su desarrollo. “Los adultos atacan los brotes tiernos, pudiendo frenar el crecimiento de la planta, mientras que las larvas generan el mayor daño al alimentarse directamente de los granos dentro de las vainas. A esto se suma que las perforaciones facilitan el ingreso de agua y patógenos, deteriorando la calidad del grano”, explicó la especialista.

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