Cuando ya se cumplió un año del inicio del enfrentamiento entre el campo y el Gobierno, la firma Petrobras anunció, en su último estado contable remitido a la Comisión Nacional de Valores (CNV), que el consumo de fertilizantes en el país se recortó 31% el año pasado respecto de 2007.
Pese a esta caída en el uso de los nutrientes agrícolas, la petrolera estatal brasileña advirtió que las ventas de estos productos en 2008 crecieron en valores, debido a los fuertes aumentos de precios de estos productos, que se dieron hasta el último trimestre del año pasado.
En esa línea, la facturación de la empresa subió 14%, hasta $ 781 millones, según el balance anual, lo que se debe “a una mejora del 58,6% en los precios medios de venta”, principalmente para los casos de la urea y los fertilizantes fosfatados.
Pero el valor de la urea se derrumbó en los últimos meses, acusando recibo tardío de la merma de los precios internacionales de los commodities agrícolas, que cayeron 50% desde mediados de 2008 a esta parte. Sin el empujón de los precios y ante un año que se prevé seco en inversiones agropecuarias, los próximos balances de la firma y sus competidoras podrían pintarse de rojo este año.
La situación perjudicaría a las claras a Profertil, el joint-venture entre Repsol YPF y la canadiense Agrium, que es la principal productora nacional de urea granulada, pese a que sus números se salvaron también en 2008.
Según el último balance de YPF, que controla un 50% del paquete accionario de Profertil, la utilidad operativa del segmento químicos se incrementó en 2008 un 135,6%, hasta $ 1.178 millones, resultado que en parte se debe a “los mejores resultados obtenidos por nuestra participación en Profertil”. En 2008, las exportaciones de urea y otros fertilizantes por parte de esta compañía, “y los mejores precios obtenidos por estos productos”, impactaron positivamente sobre el balance.
Sin base para gastar
El año pasado no dio margen al productor para invertir en tecnología, y todo indica que 2009 será peor, teniendo en cuenta la retracción del crédito, consecuencia de la crisis mundial.
También el área sembrada será inferior. Las proyecciones de implantación para el trigo son bajísimas, porque no hay certidumbre en los mercados local e internacional y las lluvias no logran recomponer los campos que deberían empezar a recibir las semillas dentro de algunas semanas.
En la actual campaña, la siembra de trigo cayó un 20% en superficie y, por la sequía y la menor fertilización, los rendimientos disminuyeron 45% respecto de la campaña anterior. En el caso del maíz, la superficie sembrada cayó más de 17%, y los rendimientos, casi 35%. Lo preocupante es que, hasta ahora, no hay indicios de cambio de tendencia.
Fuente: El Cronista