Jornada de Maizar

El maíz, tras un nuevo récord

Actualidad
Estiman que en campaña 2007/08 la cosecha podría llegar a 30 millones de toneladas; el uso del cultivo para etanol tiene una demanda cada vez más importante. El cereal entró en una carrera ascendente y parece que tiene todas a su favor.

Esa es la impresión que se podría haber llevado cualquier observador que hubiera concurrido al seminario que la Asociación de Maíz Argentino (Maizar) organizó esta semana para analizar las perspectivas del cultivo.

El presidente de la entidad, Juan Gear, estimó que para la campaña 2007/08 la producción podría llegar a las 30 millones de toneladas, lo que prácticamente implicaría duplicar el volumen alcanzado en la campaña 2005/06, cuando llegó a 14,5 millones de toneladas. Respecto del área sembrada, estimó que se acercaría a las 4 millones de hectáreas, unas 700.000 más que en la actual campaña.

"Antes el productor tenía una alternativa: la soja; ahora tiene dos", dijo Gear. Los motivos del salto productivo fueron analizados en la jornada. El incremento de la demanda por el uso de maíz para etanol, en los Estados Unidos, es el principal factor de empuje. Pero también lo configura la suba del precio internacional de los otros granos que, como vaso comunicante, influye en la suba del cereal.

Gear, no obstante, reconoció que hay un aumento promedio en los costos del 25%, tanto en fertilizantes como en semillas, pero consideró que los productores tienen un entusiasmo notable con el cultivo.

Por su parte, el director ejecutivo de la entidad, Martín Fraguío, al analizar las perspectivas de los biocombustibles, señaló que el mundo entero enfrenta hoy tres desafíos de muy compleja superación: la inclusión de miles de millones de seres humanos que carecen de acceso a alimentos y energía para su adecuado desarrollo; la necesidad de producir alimentos y energía suficiente para ellos; y la obligatoriedad de hacerlo evitando el apocalíptico daño al ambiente que se pronostica a partir de la quema de combustibles fósiles. "El acceso a fuentes de energía moderna es decisivo para resolver la pobreza y los problemas de educación, salud y empleo de todas las comunidades", señaló. "Hoy, menos de un 20% de la población mundial tiene acceso a la energía requerida para alcanzar los altos estándares de vida con los que gozan los países desarrollados, añadió.

Fraguío señaló que en el año 2000 hubo en el mundo unos 2200 millones de toneladas líquidas de combustibles consumidas, y si se utilizara todo el aceite y las capacidades instaladas para hacer etanol apenas podría superarse el 10% de ese total. Por eso, para Fraguío "debemos trabajar para mejorar la eficiencia en el uso, la diversidad y el desarrollo tecnológico de las fuentes de energía que alimentarán el hogar, la industria, el transporte y la generación de electricidad".

Ley insuficiente

En tanto, el ex decano de la UBA Eduardo Pigretti analizó la Ley 26.093 sobre el régimen de regulación y promoción para la producción y uso sustentable de los biocombustibles. Y criticó con dureza muchos de los aspectos que contempla la norma. Sostuvo que "los objetivos de la ley se achican a promover las economías regionales en zonas rurales y marginales". Así, concluyó que la legislación para biocombustibles "está pensada para cualquier tipo de productos. Es tan cerrada que permite todo", opinó.

Mejoramiento genético

Otro de los aspectos abordados en el encuentro fue el del mejoramiento genético para hacer frente a esta nueva realidad del cultivo. El especialista del INTA Guillermo Eyherabide sostuvo que la Argentina debe adecuarse al cambio de paradigma: el mundo demanda una mayor adaptabilidad a los ambientes específicos.

Según el especialista, el maíz atraviesa distintos escenarios, ya sea en los cambios en el nivel de los sistemas de cultivo (predominan ambientes de siembra directa, experimentación con intercultivos) como en el nivel global (crisis energética, nueva distribución espacial de los nichos ecológicos).

En ese sentido, el cambio de paradigma "debe tener una consecuencia práctica en los programas de mejoramiento, de manera de reforzar efectivamente las herramientas de resistencia del cultivo", sostuvo. Al respecto, dijo que la biotecnología será fundamental para lograr avanzar en el mejoramiento genético.

Fuente: La Nación

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