Lo que viene

El maíz se anima al desafío

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La Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar) llevó a cabo su Congreso 2008, poniendo el acento en los desafíos y oportunidades de estos cultivos con vista a los próximos 10 años a través de un análisis que conjuga a la cadena en su conjunto.

En esa línea, pronosticó que el área sembrada podría pasar de 4,3 millones de hectáreas a 10 millones y la producción de unos 24 millones de toneladas a 80 millones de toneladas.

Especialistas en economía y nuevas tecnologías, representantes de las principales provincias agroindustriales y directivos de Maizar, disertaron durante la jornada que se desarrolló en un hotel porteño bajo el lema "Tripliquemos valor en la producción, la mesa y el trabajo", y a la que asistieron 500 personas.

Juan Gear, vicepresidente de Maizar, sostuvo que "este es el momento oportuno para presentar propuestas, después del largo conflicto que mantuvimos", con referencia a la reciente disputa entre el campo y el Gobierno.

Consideró además, que "ahora trataremos de recomponer los platos rotos, aunque lo que en verdad se rompió es la confianza y llevará tiempo reestablecerla".

El directivo expresó que "en un país como la Argentina, que consume 17 millones de toneladas de granos y produce 97 millones, es lógico que pensemos en exportar" y criticó la actuación de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) que a través de sus resoluciones "complica" las ventas al exterior.

Dijo que nuestro país "tiene un desafío con el mundo y es el de producir proteínas vegetales y animales". Y agregó que "estas últimas las podemos brindar utilizando el maíz y para ello hemos estado trabajando en una propuesta que -puntualizó- incluso podremos ampliarla si nos sacan la pata de encima".

El presidente de Maizar, Pablo Ogallar, puso énfasis en los eslabones que conforman la cadena y la necesidad de estructurarlos de mejor forma, para insuflar mayor valor agregado al conjunto.

Sostuvo que "los biocombustibles seguirán manteniendo una buena proyección", lo que hace prever una demanda sostenida, mientras que la "oferta se enmarcará en igual o menor superficie", por lo que "habrá que apuntar a mayores rindes a través de la eficiencia y la biotecnología".

Según el presidente Ogallar, la cadena de maíz y sorgo se sustentaría a futuro "por un mayor consumo industrial, más demanda del mercado internacional, mayor participación en el mercado interno, mucha competitividad en los costos, nuevas industrias de etanol y biogás y condiciones agroecológicas únicas para la producción de granos".

El desafío de Maizar para la próxima década se orienta a incrementar el consumo en ganadería de 4 a 12 millones de toneladas de maíz y sorgo, la lechería pasaría de 1,5 a 6 millones y la avicultura (que ya tiene un plan diseñado por la cámara que nuclea a las empresas procesadoras) consumiría 6 millones de tn., a diferencia de las 3,5 actuales, ampliando fuertemente su explotación en la provincia de Córdoba y las regiones del NEA y NOA.

La producción porcina alimentaría a sus animales con 2,2 millones de toneladas (actualmente está en 0,7) y se prevé una fuerte expansión en molienda húmeda utilizada en la industria alimenticia y farmacéutica con alto valor agregado, que pasaría de uno a tres millones de toneladas, en tanto que la molienda seca aumentaría de 0,6 a un millón.

Se vislumbra además un importante crecimiento local en la producción de etanol, por lo que las procesadoras llegarían a consumir 10 millones de toneladas, mientras que la mitad de esa cifra también sería industrializada como biogás.

Debido a estos incrementos, el consumo de granos "se triplicaría con creces de 11,3 a 45 millones de toneladas" y "los productos de las cadenas de valor al 2017 exportarían 12.500 millones de dólares, a diferencia de los 1.950 millones actuales, generando entre 50.000 y 200.000 puestos de trabajo", puntualizó Ogallar.

A su turno, el especialista del USDA, Ed Allen, brindó confianza sobre la demanda y los precios de los granos a futuro, los que "se mantendrán estables por el empuje de los biocombustibles".

Al evaluar a los exportadores, puso como ejemplo a Brasil, que "si bien no cuenta con las ventajas agronómicas de EE.UU. y Argentina (primero y segundo en la producción global de maíz respectivamente), supo aprovechar la oportunidad y está capturando buena parte de los mercados internacionales".

Al referirse a nuestro país, señaló contundente: "El mundo les está gritando que produzcan y exporten, pero la pregunta es si ustedes pueden escuchar".

Por su parte, Lyle Crossland, de Monsanto, brindó algunas "pistas" sobre cómo llevar a cabo las metas planteadas por Maizar y enumeró los principales eventos biotecnológicos que están investigando y ensayando.

Crossland hizo hincapié en la buena acogida que tuvo el maíz (MGRR2) aprobado en nuestro país el pasado año, que posee genes apilados resistentes a lepidópteros (Diatraea) y glifosato y añadió que para 2010 estarán en el mercado eventos con resistencia a insectos de suelo.

Para más adelante, el especialista sostuvo que la empresa prevé el lanzamiento de un material resistente a sequía y otro que permitirá al cultivo un mejor aprovechamiento del nitrógeno.

El ejecutivo destacó que entre los objetivos de Monsanto planteados desde el año 2000 al 2030, está el de duplicar el rinde por hectárea de maíz, además de usar cada vez menos energía y agua para el desarrollo del cultivo.

Por su parte, Martín Fraguío, Director Ejecutivo de Maizar, destacó que "para cumplir con las metas propuestas debemos cambiar el paradigma. Siempre fuimos eficientes productores de maíz, pero no procesadores"; por ese motivo instó a los distintos actores de la cadena a "promover una actitud emprendedora, con inversión y tratando de ganar mercados internos y externos".

Expresó también que "la investigación, la ciencia y la tecnología son fundamentales para desarrollar esos emprendimientos" y remarcó el valor estratégico de la cadena en materia energética, al señalar que "la cantidad de gas que la Argentina importó últimamente desde Bolivia se podría haber sustituido con 80.000 hectáreas de maíz o sorgo".

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