La semana que viene comenzará a funcionar en Racedo Byoprot, una procesadora de vísceras y desechos de aves para la fabricación de proteínas de consumo animal (mascotas, peces, cerdos y aves, entre otros). La planta perteneciente al grupo Motta, ocupará en principio a unos 15 operarios de mano de obra calificada, en su mayoría ingenieros y demandó una inversión de 50 millones de pesos.
En diálogo con Campo en Acción Héctor Motta, presidente del grupo, brindó detalles del emprendimiento. “Fuimos materializando las inversiones que teníamos prevista para 2015, quizás no con la velocidad de la planificación de origen, pero la fuimos llevando a cabo a lo largo del año. La reinversión es permanente en la toma de decisiones dentro del grupo de la familia, eso sumado a los desembolsos de los créditos que fuimos consiguiendo, ayudaron a cristalizar el proyecto”, relató el consultado.
“Recuperaremos los mal llamados desperdicios y los transformaremos en producto útil. La nueva materia prima servirá en el ramoque va a servir en el ramo del pet fut, es decir la cría de peces”, especificó Motta.
Vale destacar que la planta posee una capacidad de producción de 60 toneladas diarias, pero en su etapa inicial procesará 20 toneladas ocupando la materia prima propia, siendo este ocupo largamente inferior a la demanda del mercado.
“Queremos ver la certificación de los productos que vamos a elaborar como nueva materia prima, ya tenemos demanda de cuatro empresas importantes, principalmente multinacionales. Estamos viendo la posibilidad de exportar nosotros mismos, más que nada mirando la piscicultura que se desarrolla a nivel mundial”, aseguró el consultado.
Impacto de los cambios en las políticas económicas
Interrogado acerca del impacto de los cambios de las políticas económicas a nivel nacional en el sector avícola, el empresario consideró que: “Veníamos trabajando con costos subsidiados indirectamente con las retenciones, y esto nos hacía más o menos competitivos. En un determinado momento fuimos muy competitivos, pero desde 2011 esa competitividad que podían habernos dado las retenciones se fue deteriorando. Hoy nos encontramos con una nueva estructura de costo que indudablemente hará que se cambien los precios de los productos, pero en la actualidad es muy difícil reemplazar el pollo o el huevo en la mesa familiar, por su costo”, dijo.
También consideró que habrá un incremento de un 10 o un 15% en dichos productos, pero no una disparada de precios. “Hay buen caudal de oferta para el mercado interno y el internacional, así que en nuestro rubro no habrá una disparada de precios”, aseguró.
Fuente Campo en Acción