El Gobierno dio marcha atrás con la medida que fijaba un precio máximo para la leche cruda, anunciada hace tres semanas por el ministro de Economía, Martín Lousteau, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y firmó la paz con los tamberos, que desde entonces estaban en pie de guerra contra la flamante administración nacional.
Ayer, después de 9 horas de intenso debate, representantes de los productores, las industrias lácteas y del propio Estado firmaron un acuerdo que será anunciado hoy, a las 10, en el Palacio de Hacienda. Entre otros puntos, las partes acordaron:
Mantener en diciembre los precios pagados a los productores hasta noviembre; es decir, se deja sin efecto la baja de 10 centavos impulsada por Moreno;
Confirmar el precio de corte de 2770 dólares la tonelada de leche para las retenciones a las exportaciones lácteas (de la diferencia entre ese valor y el precio internacional se nutre un fondo compensador);
Una comisión técnica tripartita integrada por la industria, la producción y el Gobierno revisará periódicamente ese precio de corte para ir adecuándolo a los valores internacionales y, consecuentemente, dar movilidad a los precios de la leche cruda pagados a los productores;
El dinero recaudado en el fondo compensador lácteo -hasta ahora, unos 70 millones de dólares- podrá usarse tanto para subsidiar a los tamberos como a la industria, según se trate de fomentar la producción de leche o contener los precios de los lácteos a los consumidores. Este fondo fue creado a principios de año para evitar asimetrías entre los precios internos y externos;
Los gobiernos provinciales, que semanas atrás intervinieron para levantar los bloqueos que los tamberos hicieron en varias usinas lácteas de Santa Fe y Córdoba, serán garantes del cumplimiento de lo pactado. Según varias fuentes, la intervención de los ministros provinciales fueron fue fundamental para llegar a este pacto.
El acuerdo, fomentado por el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, a instancias del ministro Lousteau, tendría el visto bueno de Moreno, que promovía la creación de bandas de precios para la leche según el destino que tenga el producto. De hecho, hasta ayer intentó sin éxito convencer de su fórmula a los proveedores de leche de varias industrias lácteas de Santa Fe y Córdoba. En ese cometido, recorrió en apenas un día cerca de 1000 kilómetros de ruta acompañado sólo por su chofer (ver aparte).
Vigencia
Aún no está claro hasta cuándo regirá este pacto, que busca encauzar la relación del Gobierno con los productores, pero una alternativa es que sirva para estabilizar la cadena láctea hasta el 30 de junio de 2008.
De la reunión de ayer con Urquiza participaron dirigentes de la Mesa Nacional de Productores Lecheros (que agrupa a representantes de múltiples entidades del sector agropecuario), el Centro de Industriales Lecheros (CIL), los ministerios de la Producción de las provincias de Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Buenos Aires y La Pampa (donde están las principales cuencas lecheras del país), de la Secretaría de Agricultura y asesores directos del ministro Lousteau.
Si finalmente todos estos actores -más las secretarías de Comercio Interior y de Industria- estampan hoy sus firmas, quedaría satisfecho un deseo postergado de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que ya le había puesto nombre a un gran acuerdo del sector: "La concertación del oro blanco".
Es que, en el mundo, la tonelada de leche en polvo tiene un valor que oscila entre 4500 y 5000 dólares. A la vez, el consumo interno crece y la producción cae, afectada por factores climáticos y -según los productores- por decisiones oficiales. En noviembre, según datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), las exportaciones de productos lácteos cayeron el 40% en volumen y el 23% en divisas respecto de igual mes de 2006.
Con este acuerdo también se anota una victoria política Urquiza, que en las última semanas de gestión del ex presidente Néstor Kirchner había quedado disminuido frente a las ideas de su par de Comercio Interior. Ahora, aunque no por primera vez, la situación parece revertirse.
En un comunicado conjunto difundido a última hora, todas las partes intervinientes en la negociación la calificaron de "muy positiva". Según esa declaración, a la que remitieron casi todas las fuentes consultadas por LA NACION, se destaca "que a pesar de los minuciosos ajustes del preacuerdo prevaleció todo el tiempo un espíritu de diálogo inspirado en la voluntad de alcanzar el consenso que cuenta con una amplia representatividad de todo el sector lácteo".
LA NACION