Ese es el mensaje que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, llevó en las últimas horas a los dirigentes de las cuatro entidades agropecuarias, según revelaron altas fuentes oficiales.
"A partir de la renuncia de Martín Lousteau en Economía, todo está abierto", graficó el jefe de Gabinete, de acuerdo con la fuente consultada.
En realidad, la mayoría de los ministros de más peso político del gobierno de Cristina Kirchner quieren enviarle una señal de conciliación al campo y negociar un acuerdo para superar de una vez la crisis política. Pero ayer creció durante el día la preocupación entre ellos cuando se fueron enterando de que el ex presidente Néstor Kirchner insiste en acorralar al agro, forzarlo a un paro desgastante y debilitarlo para negociar así desde una posición de fuerza.
Los ministros dialoguistas quieren "ablandar" a Kirchner. El jefe de Gabinete confía en que Kirchner sólo haya adoptado esa dureza "como postura pública, para luego ceder", dijo uno de ellos.
Otras fuentes, del entorno de Kirchner, no dicen lo mismo. "Cree que hay un complot. Tomó la decisión de ganarle políticamente al campo: cree que se juega el poder y que si él cede, Cristina perdería poder", dijo un allegado a La Nación.
Alberto Fernández apuesta a conciliar con el campo. Quiere acelerar el diálogo en esta semana y enviar "una señal" en ese sentido, confió a LA NACION un allegado. Pero admitió: "Aún no está clara la señal".
La voluntad del jefe del Gabinete es tener resuelto dentro de 20 días el conflicto con el campo por la suba de retenciones a las exportaciones al agro, que desató el paro rural de 21 días y una feroz crisis política. El escenario, considera, quedó abierto con la renuncia de Lousteau.
Su estrategia es culpar a Lousteau, su ex protegido, de los errores técnicos del esquema de las retenciones móviles que impulsó el ex ministro -aunque no dirán que con apoyo de Kirchner- y "hacer correcciones", sin costo político. Con tal de llegar a un acuerdo, el campo le tendería ese puente de plata al Gobierno.
Fernández quiere que el agro no reanude el paro el 2 de mayo próximo, tras el fin de la tregua.
Pero no convocó aún a los ruralistas a una nueva reunión. Ni él ni el nuevo ministro de Economía, Carlos Fernández. ¿Y cuál sería la señal para que el agro prolongue la tregua? "No se sabe, pero habrá señal", se dijo. Se buscaría quizá la eliminación de los topes al precio de la soja fijados por un error técnico.
Ese tope le arruina al productor las perspectivas de mayor rentabilidad y destruye los mercados a futuro. "Puede ser eso u otra cosa", se dijo.
La mayoría del gabinete, incluida Cristina Kirchner, quiere superar el conflicto rural tras la salida de Lousteau, que golpeó al Gobierno. Los ministros Florencio Randazzo (Interior), Aníbal Fernández (Justicia) y otros, incluidos los kirchneristas puros Carlos Zannini, secretario legal y técnico, y Julio De Vido, de Planificación, desean una salida acordada y racional con el campo.
Debilidad e inquietud
La preocupación central de ellos es la creciente debilidad de Cristina Kirchner por la crisis rural y por el protagonismo en ella del ex presidente.
Pero Kirchner, el jefe político de todos ellos, no parece cambiar. En su entorno, presagian que seguirá conduciendo a su ariete Guillermo Moreno, secretario de Comercio, hacia el choque con el campo. Y que Carlos Fernández, en Economía, responderá a esa táctica, al igual que el director de la Oficina de Control Comercial Agropecuario, Ricardo Echegaray, y que el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli; Hugo Moyano, jefe de la CGT, y los piqueteros Luis D Elía, del FTV, y Emilio Pérsico, lo acompañarán. Moyano hizo ayer duras advertencias al campo por eventuales cortes de ruta y Pérsico amenazó con "contrapiquetes".
Mientras unos hablan de "retomar el diálogo", Moreno mantiene cerradas las exportaciones de carne, trigo y leche. Y controlaría todo ese comercio en el futuro desde la Oncca.
Mientras Cristina Kirchner invitó a los ruralistas a la asunción de su nuevo ministro, Kirchner les prometió una "dura batalla" en un acto político en Mendoza. Kirchner no cree que su protagonismo vacía de poder a la Presidenta. Sostiene que el campo la debilitará si ella cede en forma prematura. Al revés que Alberto Fernández, Kirchner quiere que el agro se precipite a un paro al que tildará de salvaje para desgastarlo y para que el campo negocie luego debilitado.
Fuente: La Nación