En un día cargado de reproches y rumores, el Gobierno finalmente convocó a la Mesa de Enlace agropecuaria a un encuentro oficial para discutir los reclamos del sector. La convocatoria es para el martes próximo y fue hecha a través de un comunicado firmado por la ministra de la Producción, Débora Giorgi, y dirigido a los presidentes de las cuatro entidades que integran la Mesa.
El texto se dio a conocer minutos antes de una conferencia de prensa que tenían previsto ofrecer las organizaciones agropecuarias para anunciar un endurecimiento de su postura: en el encuentro de hoy, la posición que prevalecía entre los ruralistas era la de impulsar un paro de comercialización, sin cortes de ruta, de tres o cuatro días. Evaluaban si anunciarlo hoy o mañana. Pero el argumento principal para esa medida eran las "dilaciones" del Gobierno en el llamado al diálogo.
El texto firmado por Giorgi convoca a los presidentes de la Sociedad Rural (SRA), Hugo Biolcati; la Federación Agraria (FAA), Eduardo Buzzi; Confederaciones Rurales (CRA), Mario Llambías, y Coninagro, Carlos Garetto, a una reunión el martes de la semana próxima en la sede del Ministerio de la Producción.
En el habitual tono del Ejecutivo, el comunicado señala que la "crisis internacional plantea un desafío que requiere de todos para la preservación del trabajo y el empleo" y que "el Gobierno debe atender la necesidad de todos, sobre todo los más postergados".
La reunión de los ruralistas y la inesperada convocatoria al encuentro en Producción estuvo precedida por una jugada del Gobierno dirigida a provocar fisuras en la Mesa: el vocero presidencial, Miguel Núñez, se encargó de ventilar una serie de contactos secretos que habían mantenido el ministro de Planificación, Julio de Vido, y el titular de la Rural, Hugo Biolcati. Según el dirigente agropecuario, él no las había hecho públicas porque le habían pedido "estricta confidencialidad".