Sonó el teléfono en la sede de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y la voz del otro lado de la línea no fue otra que la del jefe de Gabinete, Alberto Fernández. El funcionario les comunicó a los dirigentes del ruralismo combativo -donde también se anota la Federación Agraria Argentina (FAA)- que el Gobierno está dispuesto a conversar sobre los reclamos del sector.
Así, con indicios de buena voluntad oficial, CRA y Federación Agraria le darían una oportunidad al diálogo y frenarían el paro agropecuario que la semana última parecía inminente. La posición por seguir fue debatida ayer durante más de cinco horas por las conducciones de ambas entidades, que se reunieron en la sede de CRA.
"Es importante abrir una instancia de concertación y avanzar hacia la conciliación de los intereses de toda la sociedad. Pero esta posibilidad de concertar se da en un marco de ebullición, en el que tenemos mandato de avanzar hacia un paro si el Gobierno no responde", explicó a LA NACION Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria. "Siempre estamos dispuestos a escuchar y a trabajar. Ya anteriormente habíamos hecho propuestas concretas. Ahora también puede haberlas", agregó el vicepresidente de CRA, Néstor Roulet.
Este notorio cambio en el tono del discurso alivia la posición de la Sociedad Rural y de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), las otras dos grandes entidades del sector, que se habían mostrado contrarias a un nuevo paro, que hubiera sido el tercero en menos de un año contra la administración del presidente Néstor Kirchner. Es que a finales de junio pasado CRA, entidad que agrupa a más de 300 sociedades rurales de todo el país, convocó en solitario al primer paro, que coincidió con la Exposición Rural de Palermo. Y en diciembre último, durante nueve días, los productores representados por esa misma entidad, Federación Agraria y la Rural realizaron la segunda medida de fuerza y no comercializaron sus productos, lo que redujo el 99% la venta de hacienda y el 95% las transacciones de granos.
Allanado el camino para encontrar un lugar común, el sector agropecuario buscará hoy unificar su posición: después del mediodía se reunirían los presidentes de las cuatro entidades: Mario Llambías (CRA), Eduardo Buzzi (FAA), Luciano Miguens (Sociedad Rural) y Fernando Gioino (Coninagro). Días atrás, varios encuentros similares habían sido postergados ante las evidentes diferencias.
El martes de la semana última, durante asambleas y cortes de rutas en Bahía Blanca, Villa Constitución y Paraná, los productores agrupados en CRA y FAA habían reclamado la convocatoria a un nuevo paro -en rigor, un lock out en forma de cese de comercialización de productos- en rechazo del aumento de las retenciones a las exportaciones de soja, la intervención en los mercados de granos y de hacienda, y las restricciones a las exportaciones de carne vacuna, entre otras medidas.
En Bahía Blanca, en concreto, una asamblea de casi 300 productores le había dado al Gobierno un ultimátum de 10 días para que mostrara intenciones de avanzar en una solución a esos y otros reclamos. Y varias de las confederaciones agrupadas en CRA habían pedido públicamente un paro de entre 15 y 30 días, que impactara en las góndolas.
Ahora, mientras se esperan conversaciones -"en el nivel ministerial", según dijeron en las entidades combativas- continuarán las reuniones de dirigentes programadas para los próximos días. Por lo pronto, este jueves y viernes los delegados nacionales de la Federación Agraria se reunirán en Rosario para definir la posición de la entidad, que agrupa principalmente a pequeños y medianos productores.
Y el 13 y 14 de febrero se reunirá el consejo directivo de CRA -el único órgano de conducción con capacidad para convocar a un paro- si no prospera el pedido de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) para adelantarlo. Entre tanto, también habrá encuentros de confederaciones regionales. "La prioridad es concertar, pero tenemos un mandato de paro si esa negociación no prospera", agregó Buzzi.
"Cuando nos propusimos el plan de lucha, nunca descartamos un paro y la sensación que tenemos es que si no hay una respuesta quedás en un embudo. Si no destrabamos algo, el diálogo sin resultados enfurece más a la gente, sobre todo a los productores ganaderos y trigueros", puntualizó Roulet.
Fuente: La Nación