Entrevista al veterinario Wilton Trossero

El estrés calórico afecta fuertemente el nivel de producción y la fertilidad de las vacas lecheras

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Sombra, disponibilidad de agua y parcelas con pasturas de calidad cercanas, opciones fundamentales para lograr el confort del animal y su mayor rendimiento.

La vaca lechera se desenvuelve productivamente bien en un rango de temperaturas ambientes de 5 – 21 ° C, con humedad relativa de 50% y velocidad de viento de 5-8 kilómetros por hora, ese es el rango de confort térmico para el ganado Holando. “Al ser originarias de Países Bajos, como Holanda y Suiza, las lecheras tienen temperaturas de confort justamente mucho más bajas”, especificó a Campo en Acción el veterinario Wilton Trossero, titular de la veterinaria Martín Fierro de Valle María.

El médico veterinario sostuvo que desde noviembre y hasta marzo – abril la vaca de raza Holando se encuentra en estrés calórico. El proceso de adaptación que desarrolla la vaca lechera para responder al estrés calórico tiene un costo energético que va en detrimento de la producción de leche. En otras palabras, a la vaca en ordeño no le es posible mantener el rendimiento, tanto en cantidad como en calidad, si debe desviar parte de su energía al mantenimiento de la temperatura corporal. El otro grande impacto se da en la reproducción, con una menor tasa de concepción.

El estrés calórico no siempre presenta signos evidentes, a veces, los trastornos metabólicos que ocasiona no son fácilmente percibidos por quienes están a cargo del manejo o la rutina.

“La primera manifestación del animal ante estrés será disminuir el consumo de alimentos, sobre todo de los fibrosos”, dijo Trossero.

Métodos de ayuda

El veterinario de Valle María mencionó que hay muchos métodos para ayudar al animal a evitar el estrés por calor.

“Principalmente deben tener sombra natural en los corrales de alimentación y en los dormideros y principalmente en los corrales de espera de entrada al tambo, lugar en que se eleva muchísimo la temperatura. Allí se colocan también aspersores de agua y ventiladores que evaporan esa agua, el animal está así mucho más fresco”, detalló.

En cuanto a la dieta, se deben establecer horarios de alimentación. Se divide entre dietas frías y calientes, dentro de las primeras están los granos y balanceados, con las cuales el tiempo de digestión es visiblemente menor y por eso son las más recomendadas.

Trossero recalcó que los bebederos de agua deben estar cercanos y en lugares accesibles para las vacas y aportó como dato que una lechera consume, en promedio, más de 200 litros de agua por día, principalmente en el segundo mes de lactancia, que es el de mayor producción.

Pautas para realizar un autodiagnóstico

¿Qué observar en las vacas?

- Aumento del ritmo respiratorio (siendo lo normal entre 35 - 50 movimientos por minuto, en situación de estrés se superan ampliamente los 80 movimientos)

- Respiración rápida con la boca abierta (jadeo). La lengua cuelga de la boca.

- Excesiva salivación y pérdida de saliva por la boca.

- Disminución de la rumia.

- Descenso de la actividad corporal.

- Disminución del consumo de alimentos

- Incremento del consumo de agua

Uno o varios de estos signos, indican la presencia de estrés calórico.

Fuente Campo en Acción

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