En Buenos Aires, el dorado se convirtió en una más de las especies que corren peligro de desaparecer. De ser objeto de torneos pasó a convivir con la contaminación del río Paraná y con la pesca indiscriminada. Tanto en Argentina como en Brasil ya está prohibida la pesca comercial del dorado pero no así la deportiva.
"El dorado está desapareciendo y el motivo principal es la pesca indiscriminada, porque no hay respeto de parte de los pescadores que utilizan las redes fuera del tamaño establecido. Sin ir muy lejos se puede ver cómo se comercializa el dorado por debajo de la medida establecida", afirmó Milciades Barba, técnico investigador de la Dirección de Medio Ambiente del Ministerio Público.
En Paraguay existe un proyecto de ley que prohíbe que el pescador extraiga piezas de dorados para su alimentación y si no se cumple las multas van desde 500 a 1000 dólares. Sin embargo la prohibición es la venta y no para el consumo.
De todas maneras, el proyecto no convence a los pescadores, quienes aseguran que mientras no tomen medidas para frenar la contaminación de las aguas no habrá prohibición que sirva para preservar la especie.