El especialista internacional en comportamiento y manejo de vacas lecheras Nico Vreeburg, visitó Argentina y puso el foco en la necesidad de adaptar los sistemas productivos a las condiciones climáticas para mejorar el confort, la salud y la productividad de los rodeos.
Directamente desde los Países Bajos, el médico veterinario Nico Vreeburg llegó por primera vez a la Argentina para compartir su experiencia de más de 20 años vinculada a la salud, el comportamiento y el manejo de vacas lecheras.
Con una mirada basada en el comportamiento natural de las vacas, Vreeburg sostuvo que existen necesidades básicas que deben ser garantizadas en cualquier sistema productivo, independientemente del país o la región. “Las vacas deberían tener comida, agua, luz, ventilación, descanso y espacio las 24 horas, los siete días de la semana. Eso es igual en todos los países del mundo, sea China, Argentina, Países Bajos o Canadá”, remarcó. Para el especialista, el desafío de la lechería argentina pasa por reconocer las condiciones ambientales y avanzar hacia sistemas que permitan ofrecer mayor bienestar a los animales. En ese sentido, consideró que todavía existe margen para mejorar el confort de muchas vacas y, como consecuencia, también su desempeño productivo.
Durante su visita, convocado por Lallemand Animal Nutrition, recorrió tambos y visitó Villa María para brindar una conferencia sobre las señales visibles que expresan las vacas en el tambo a la hora de evidenciar síntomas vinculados a la salud ruminal y el bienestar, al tiempo que analizó los principales desafíos que enfrenta la producción lechera argentina, con especial atención en el confort del rodeo y la adaptación de los sistemas al clima.
“Lo que veo en Argentina es que la gente debería adaptarse más a su clima. Hay muchas vacas en los campos que no tienen mucho confort y, en mi opinión, no son lo suficientemente productivas”, señaló.
Según explicó, algunos productores ya comenzaron a modificar sus esquemas de manejo y alimentación, incorporando alternativas como los sistemas estabulados, los galpones de compost y los freestall. A su entender, estas instalaciones pueden constituir una respuesta adecuada frente a determinadas condiciones climáticas y permitir un mejor control de las variables que afectan el bienestar de las vacas.
Vreeburg trazó además un paralelismo entre las condiciones de Argentina y las de su país de origen. “Si veo su clima, no es muy diferente al nuestro en Países Bajos”, afirmó, aunque advirtió que el cambio climático está generando escenarios cada vez más extremos, con períodos de calor intenso, lluvias abundantes en poco tiempo y mayores niveles de humedad.
Precisamente, la humedad aparece para el especialista como uno de los principales factores de riesgo para la salud de los animales. “La humedad es muy mala para las personas, pero también para las vacas. Ellas no soportan la humedad”, explicó. Fuente: Todo Lechería