Tendencias económicas

El crecimiento del agro duplica al de la industria

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En los últimos 14 años, el sector agroindustrial creció a una tasa anual de 2,6%, por encima del ritmo de expansión de la economía.

Dicen que las comparaciones son odiosas. Y efectivamente es así. Durante la inauguración de un nuevo modelo de automóvil de una compañía francesa, a mediados de abril último, el presidente Néstor Kirchner dijo que la industria había sido mucho más importante que el agro en la recuperación económica lograda luego de la última gran crisis, a principios de siglo.

Llevamos más de 80 meses de crecimiento económico sostenido por un escenario favorable. Las economías mundiales han crecido notablemente a un ritmo más acelerado que en las décadas anteriores, consolidando más de cuatro años de crecimiento a tasas por encima del cuatro por ciento anual, una situación que en los últimos 30 años sólo se dio en una única oportunidad, entre 1970 y 1973.

El año de partida es 1998. La economía argentina observa un crecimiento acumulado de 45 por ciento entre el último trimestre de 2002 y el pasado de 2006, aunque debemos ser prudentes para analizar este crecimiento, puesto que el cálculo de referencia parte del valor más bajo de actividad económica después de la crisis antes mencionada.

Para obtener una idea acorde con la realidad, al actual nivel de producción lo debemos comparar con un valor representativo, que para la mayoría de los analistas económicos se corresponde con el nivel de actividad de 1998.

El resultado de esta última comparación nos muestra que, en realidad, nuestro país incrementó su nivel de actividad en 15 por ciento desde esa fecha.

Para tamizar aún más este parámetro, lo sometimos a su análisis comparado respecto de lo que ocurrió en el mismo período en los países de la región. Tal como surge de la infografía, podemos inferir que países como Chile y Perú crecieron el doble de lo que lo hizo la Argentina.

Entre los sectores de la economía que más incrementaron su actividad en ese período, el liderazgo lo lleva el de suministros (energía eléctrica, gas y agua). Le siguieron, en orden de importancia, los sectores de la construcción y la cadena agroindustrial, con 22 y 19 por ciento, respectivamente.

Detrás siguen los servicios, la pesca, la minería y la industria, que aumentaron 12, 10, nueve y siete por ciento, respectivamente; todos por debajo de lo que creció la economía en general. En ese período, la industria automotriz evolucionó en forma negativa (decreció cuatro por ciento).

Cambio que afectó al agro. El cambio en la política económica interna en 2002 –convalidada hasta nuestros días–, claramente favorable a los sectores que sustituyen importaciones, afectó la participación de la cadena agroindustrial sobre el PIB (producto interno bruto), a la vez que permitió al sector industrial remontar parte de su incidencia perdida.

Pero esto no significa que el campo no haya crecido. Por el contrario, es la actividad económica que siempre creció y la que menos cayó en los momentos de crisis (2000/2002).

Más aún, si lo comparamos con la creciente reducción de la participación del sector en la mayoría de las economías de otros países, por el claro efecto que tiene el desarrollo de nuevos bienes y servicios, es mucho más meritorio el aporte que realiza el sector para mantener la posición real en la economía del país.

Es de destacar el formidable aporte que realizó la cadena agroindustrial. En los últimos 14 años logró un crecimiento acumulado de 43 por ciento, lo que arroja una tasa efectiva anual de crecimiento de 2,6 por ciento.

Eso significa que estuvo levemente por encima del 2,4 por ciento que experimentó el mismo indicador para la economía del país y muy por encima del 1,4 por ciento de la industria, que en los mismos 14 años sólo creció 22 por ciento (la mitad del despliegue de la agroindustria).

Ezequiel de Freijo

Analista económico de la SRA

Fuente: La Voz del Interior

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