El complejo sojero aporta el 20 por ciento de la recaudación por exportaciones y por lo tanto es el principal ingreso de divisas para el país, y mientras se produce una mayor integración entre China y Argentina para la molienda de la oleaginosa, la Pampa Húmeda está jaqueada por la sequía y la parálisis de actividades.
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), indica que las exportaciones totales de la Argentina fueron por 70.589 millones de dólares durante el 2008.
De este total, al campo y a la agroindustria le corresponden 37.618 millones; a las manufacturas de origen industrial 22.209 millones y a combustibles y energía 7.905 millones.
Alrededor de 1.208 millones de dólares corresponden a la minería del cobre y 1.649 millones a pescados y mariscos.
Las manufacturas de origen industrial y el consumo “son deficitarios en divisas, en alrededor de 27.000 millones de dólares”, sostuvo el organismo.
“Cuestionar al sector productor granario es cortar la rama sobre la que está asentada la economía de nuestro país”, coincidió.
La mayor parte de los subproductos y del aceite de soja (90% o más) se exportan desde los puertos de capital privado que ocupan una franja de 80 kilómetros del río Paraná, 40 km al norte y 40 km al sur de Rosario.
Gran parte del poroto de soja se exporta por estos puertos y una parte creciente por el puerto de Bahía Blanca. De la producción obtenida de soja, alrededor de 10 millones de toneladas se exportan como poroto sin triturar, China es el principal cliente y el resto se destina para molienda.
La mayor parte de la harina que resulta del crushing (molienda) se exporta a la Comunidad Europea y el aceite a China, India y otros países. El número de países a los que llegan los productos del complejo soja supera los 100.
Se calcula el costo global del transporte de la soja desde las chacras a las fábricas y puertos puede estar en alrededor de 1.000 millones de dólares.
Los productores que atraviesan el cuarto día de un nuevo paro agropecuario saben que la soja podrá darles un alivio este año, pero no será la panacea, porque los perfiles de los suelos no están húmedos y el Gobierno se lleva el 35 por ciento de la producción.
La interrelación entre los sectores productivos afronta un enfriamiento de la actividad económica-productiva y la pobreza, a pesar de la soja, trae más caída del empleo de mano indirecta en el contexto del conflicto entre el campo y el Gobierno.