Protesta

El campo reclamó con una misa en la basílica de Luján

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Alrededor de mil productores agropecuarios peregrinaron hasta la basílica de Luján para pedir que el Gobierno los escuche, en una nueva y original medida de protesta de la combativa Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa.

Los ruralistas llegaron en varios centenares de camionetas y algunos tractores hasta pocos metros del mayor templo del país donde se rezó una misa para pedir por los gobernantes.

En el primer banco de la basílica, la misa fue seguida por los principales dirigentes de esa entidad y de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), una de las cuatro principales entidades del sector. También asistieron legisladores y dirigentes de Unión-Pro, la Coalición Cívica (CC) y la Unión Cívica Radical (UCR).

"No es una jornada de protesta. Es una jornada de reflexión para pensar qué va a ser de nosotros y un claro llamado de atención. El que quiera escuchar que escuche, y el que no quiera que se atenga a las consecuencias", afirmó Pedro Apaolaza, presidente de Carbap.

El líder de Carbap -que estuvo acompañado por el vicepresidente y el secretario de la entidad, Martín Garciarena y Jorge Srodek, respectivamente- llamó a imitar a los tamberos, que lograron torcer la voluntad del Gobierno tras bloquear durante tres días el ingreso en las industrias lácteas en reclamo por la baja del precio de la leche. "Esa batalla ganada en Santa Fe nos muestra el camino por seguir. Ojalá que no tengamos que hacer otro paro ganadero o paro de comercialización", agregó el presidente de CRA, Mario Llambías.

"Lo único que queremos es producir y vamos a luchar porque somos gente de esperanza y esperamos que la Argentina cambie", agregó el vicepresidente de la misma entidad, el cordobés Néstor Roulet. El campo no se llevó bien con el ex presidente Néstor Kirchner y tampoco comenzó bien la relación con su esposa y sucesora, Cristina Fernández. Los reclamos del sector siguen siendo los mismos: libertad de mercado, eliminación de las retenciones a la exportación y acceso a los valores internacionales de las commodities, entre otras cosas.

Aunque no participó de la convocatoria, fuentes de la Sociedad Rural Argentina (SRA) afirmaron que la entidad "acompaña con su oración la misa por el campo que se celebró en la basílica de Luján y hace votos de solidaridad y de unión con las plegarias de los productores de todo el país". Apaolaza se encargó de aclarar que a la ceremonia habían sido invitadas todas las entidades del sector. Y, claro, no habían respondido al convite.

El dirigente se mostró escéptico sobre el acuerdo social al que la Presidenta convocaría en las próximas semanas: "Que no nos amenacen con un pacto social. En 1973 firmamos uno y al año seguiente tuvimos el Rodrigazo", afirmó en la escalinata de ingreso a la basílica en un discurso improvisado ante los productores, algunos de los cuales hicieron hasta 600 kilómetros para llegar hasta Luján.

No obstante, Carbap difundió en Luján un documento en el que acepta la invitación. Allí resalta algunas coincidencias con el Gobierno acerca de la necesidad de garantizar la provisión de alimentos a precios accesibles para la población postergada y mejorar la calidad institucional del país "y su efecto en las libertades individuales, transparencia de los mercados, igualdad de oportunidades y equidad tributaria".

Pero en el mismo texto, que será enviado a la Casa Rosada, los ruralistas de Buenos Aires y La Pampa insisten en la eliminación de las retenciones y la liberación de los mercados de productos primarios a la libre competencia. Esto último, en clara referencia a las reiteradas intervenciones oficiales en las plazas ganaderas y granarias.

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