El campo, la actividad económica con mas muertes por accidentes

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El médico especialista en medicina agrícola Marcos Grigioni advirtió que el sector agropecuario registró en 2025 el índice de mortandad laboral más alto de todas las actividades económicas del país.

Además, alertó sobre los riesgos de trasladar hacienda en caminos anegados y reclamó políticas de prevención y mayor atención a la salud mental en el campo.

Las inundaciones que afectan a distintas regiones del NEA, particularmente a Corrientes y Chaco, vuelven a poner en primer plano una problemática que muchas veces queda relegada en la agenda agropecuaria: la salud y la seguridad de las personas que trabajan y producen en el campo.

En diálogo con Valor Agro, el médico especialista en medicina agrícola Marcos Grigioni advirtió sobre las consecuencias físicas y psicológicas de los eventos climáticos extremos y sostuvo que la prevención debe formar parte de la planificación del sector, incluso antes de que se produzcan las emergencias.Como primer dato, el especialista señaló que, según información oficial, durante 2025 la actividad agropecuaria registró el índice de mortalidad por accidentes laborales y enfermedades profesionales más alto entre las actividades económicas de Argentina.

También indicó que el sector presenta uno de los índices de gravedad de accidentes más elevados, una situación que, a su entender, expone la necesidad de fortalecer las medidas de seguridad y prevención en los establecimientos rurales.“Es un dato muy importante que nos indica la relevancia de hablar de un tema que es invisible para la gran mayoría del sector agropecuario”, remarcó.

El avance del agua sobre los campos y los caminos rurales genera dificultades para movilizar animales, acceder a los establecimientos y sostener las tareas productivas. En ese contexto, Grigioni advirtió que la urgencia por salvar la hacienda puede llevar a productores y trabajadores a exponerse a situaciones de peligro extremo.

Durante la entrevista, mencionó casos de muertes de trabajadores rurales y productores en Santa Fe y Corrientes vinculados con las dificultades para trasladar animales y atravesar cursos de agua con fuertes correntadas.“Hay situaciones que se pueden prevenir. Por eso luchamos”, sostuvo.

El especialista explicó que los caminos rurales anegados pueden transformarse en verdaderos cursos de agua, con corrientes capaces de arrastrar caballos y jinetes durante el traslado de hacienda.

En esas circunstancias, insistió en que no se debe poner en riesgo la vida de las personas por la necesidad de llegar a un campo o movilizar animales.“Es muy importante que empecemos a tomar estrategias de prevención, teniendo en cuenta que no podemos arriesgar la vida de las personas”, afirmó.

En ese sentido, planteó la necesidad de reforzar las medidas de seguridad y de evaluar las condiciones antes de realizar cualquier movimiento de hacienda en zonas inundadas.Entre las herramientas de protección mencionó el uso de chalecos salvavidas adecuados para los trabajadores que deban desarrollar tareas en proximidad de cursos de agua o durante traslados en condiciones de riesgo.

Aclaró que la elección de esos elementos debe realizarse con asesoramiento de profesionales de higiene y seguridad laboral.Para Grigioni, la prevención no puede limitarse a las recomendaciones que aparecen cuando la emergencia ya está instalada. Por el contrario, debe contemplar capacitación previa, identificación de riesgos y protocolos de actuación para enfrentar situaciones climáticas adversas.

El impacto de la emergencia sobre la salud mentalMás allá de los accidentes y las lesiones físicas, el especialista puso el foco en el desgaste emocional que atraviesan los productores, trabajadores rurales y sus familias frente a las inundaciones y otros fenómenos climáticos extremos.La incertidumbre por las pérdidas de hacienda, los daños en la infraestructura, la imposibilidad de acceder a los establecimientos y el temor por el futuro de la producción generan una carga que, según describió, repercute directamente en la salud mental.

“Estamos viviendo un contexto de gran incertidumbre que se ve reflejado en los altísimos niveles de estrés que están viviendo nuestros productores, nuestros trabajadores y los demás integrantes de la familia ganadera”, señaló. Fuente: Valor Agro

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